La pieza invitada. Alborada

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Pablo Palazuelo
Alborada de Pablo Palazuelo vino a compartir el espacio junto a los constructivistas de la Colección Arte Siglo XX y estableció diálogo junto a la obra de Palazuelo que se guarda en la Colección, Sub-rosa XII. En la pintura de Palazuelo se observa un intento, a veces inalcanzable, de representar la lógica del azar. Esto —esta voluntad estructural, arquitectónica, científica, falsamente impersonal— hace que sus cuadros aparezcan como auténticos manifiestos acerca de cómo se materializa el lenguaje abstracto. Así, la alborada a la que se refiere el título, una composición musical que celebra el amanecer une dos aspectos significativos en la obra del artista: la luz, entendida como una sucesión de planos cromáticos, una variación óptica, y la idea de seriación, representada mediante unas formas que configuran una especie de secuencia rítmica, un movimiento que vibra y se desplaza horizontalmente a través de la superficie del cuadro.
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MACA - Museo de Arte Contemporáneo de Alicante
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Rosa María Castells

Kara Walker. Burning Village

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Colección Michael Jenkins y Javier Romero del MACA
El MACA presenta la mayor exposición de Kara Walker realizada hasta la fecha en España. La exposición que se podrá visitar hasta el 7 de septiembre, está comisariada por Rosa Castells, y plantea un recorrido por su trayectoria de las últimas cuatro décadas. Kara Walker es una de las artistas más destacadas de su generación y más interesantes del panorama artístico internacional, con una obra compleja que analiza en escenas a veces caóticas, cuestiones de raza, identidad, poder y deseo utilizados siempre como sistemas de opresión y subyugación, a través de siglos y continentes. La exposición. La muestra reúne los numerosos trabajos de Kara Walker presentes en la colección Michael Jenkins y Javier Romero del MACA. Comisariada por Rosa Castells, está formada por 44 piezas que recorren parte de su trayectoria y constituyen uno de los conjuntos de obra más completos de la artista existente en instituciones europeas. Aquí se muestran dibujos, grabados, esculturas, libros de artista y uno de sus videos más recientes, un total de 31 obras donadas en propiedad al MACA en 2021 y 13 piezas depositadas en 2024 para esta exposición que han viajado desde Nueva York. Los primeros trabajos que se exhiben están fechados en 1996 y 1997. Una primera pieza titulada I’ll Be a Monkey’s Uncle, nos adentra ya en la característica fórmula de siluetas recortadas en negro utilizadas en distintos formatos y técnicas por la que se reconoce la obra de Kara Walker. Del mismo año, se exhibe un conjunto de grabados que permite admirar el dominio de Walker sobre las técnicas tradicionales de impresión, en este caso aguafuerte y aguatinta para crear superficies impresas que recuerdan a los dibujos de tinta y aguada. En ellos cuestiona nociones romantizadas de la historia estadounidense recurriendo a imágenes estereotipadas y racializadas y evoca deliberadamente lo grotesco. Fechados entre 1999 y 2000, un conjunto de 8 dibujos sobre pequeños papeles, que tienen un aire de espontaneidad y de emoción sin filtrar y remiten a la importancia que el dibujo como base de toda su propuesta artística tiene en la práctica creativa de Walker. Tres grandes series de obra gráfica ejemplifican el dominio de la artista sobre las técnicas de impresión y demuestra con la superposición de todas ellas. Una serie de grandes serigrafías titulada fechada en el año 2000 que, en la que crea unas enigmáticas piezas de apariencia aterciopelada donde combina imágenes que aluden a las atrocidades de la esclavitud inspiradas también en la mitología griega y en los cuentos populares afroamericanos del sur. Testimony es una serie de cinco fotograbados inspirados en su primera película de 2004, donde las siluetas negras recortadas en papel cobran inquietante vida, manipuladas como marionetas de sombras con las manos del titiritero a la vista. Los fotograbados simulan la textura cinematográfica del teatro de sombras o de la linterna mágica confiriendo a las imágenes una cualidad especial. Otra gran serie de grabados es la suite An Unpeopled Land in Uncharted Waters de 2010, donde a modo de narración, mediante imágenes enigmáticas y oníricas, la artista reflexiona sobre la traumática historia de la trata transatlántica de esclavos y su legado de violencia y luchas raciales. Exodus of Confederates from Atlanta de 2005 es una espectacular pieza que combina la litografía y la serigrafía para confrontar imágenes históricas con una nueva lectura. De 2017 Resurrection Story without Patrons, es una obra realizada tras una residencia en la Academia Americana de Roma en 2016, un período muy influyente en su desarrollo artístico que la llevó a considerar cómo el mito, el martirio y la iconografía del cristianismo se entrecruzan con el legado de la esclavitud en América. En la exposición se muestran además tres libros de artista. De 1997 un pequeño libro ilustrado Freedom, A Fable by Kara Elisabeth Walker con versiones desplegables de sus famosas siluetas a modo de pop-ups. Del mismo año 1997, el libro-catálogo de edición limitada Kara Walker: The Renaissance Society at the University of Chicago, con cubierta impresa entelada y decorada con pan de oro. El tercer libro es Five Poems, by Toni Morrison with silhouettes by Kara Walker, editado en 2002 que ilustra cinco poemas de la primera y única ganadora afroamericana del Premio Nobel de Literatura en 1993. La exposición cuenta con una serie de esculturas que amplifican el trabajo de Kara Walker, The Katastwóf Karavan y The Bush, Skinny, De-Boning, realizadas en acero cortado con láser y pintado en negro son extremadamente efectivas en la representación y el mensaje emitido. Otra pieza incluida en la exposición es la Jarra de porcelana de Limoges creada en 2014 con el fabricante francés de porcelana Bernardaud. Burning African Village Play Set with Big House and Lynching, es un extraordinario juego escultórico de 22 figuras creado en 2006. En ellas, Kara Walker subvierte la función original de las siluetas de papel recortado del siglo XVIII, que se utilizaban originalmente para retratos elegantes de personas socialmente prominentes. Aquí las reinterpreta para explorar las relaciones basadas en el poder. La exposición se completa con una película de animación de 12 minutos que se exhibe por cortesía de la artista. Prince McVeigh and the Turner Blasphemies de 2021 con música original de Lady Midnight. La artista Kara Walker (Stockton, California, 1969). Creció en Atlanta desde los trece años. Se licenció en el Atlanta College of Art en 1991 y obtuvo un máster en la Rhode Island School of Design en 1994. Ha recibido numerosos premios, entre ellos el John D. and Catherine T. MacArthur Foundation Fellowship Award (1997) y el United States Artists Eileen Harris Norton Fellowship (2008). Ingresó en la Academia Americana de las Artes y las Letras en 2012 y fue nombrada académica honoraria de la Real Academia de Arte de Londres en 2019. Su obra aborda temas de violencia, identidad, raza y sexualidad en el contexto de la herida psicológica todavía vigente causada por el trágico legado de la esclavitud, presentando una visión crítica del pasado histórico y examinando los estereotipos raciales y de género en nuestra sociedad actual. Conocida por su trabajo de siluetas recortadas en papel, inspiradas en la tradición histórica de los retratos de sombras victorianos, en el teatro de sombras o en las linternas mágicas, Walker utiliza, en trabajos de gran belleza formal, el lenguaje de la sátira y los arquetipos para revelar las contradicciones del concepto que una nación tiene de sí misma, al tiempo que arroja una mirada subversiva muy lúcida sobre las alusiones histórico-artísticas que influyen en sus obras. A través del dibujo, el grabado, la escultura, el vídeo y la instalación, la artista explora la representación de la noción de raza en el arte moderno y contemporáneo, así como la necesidad de establecer nuevas narrativas que desafíen la manera como miramos y entendemos la historia. Las imágenes en la obra de Walker, tomadas tanto del realismo histórico como del espacio fantástico de lo imaginado, seducen por su desgarro emocional, la fuerza intelectual que abrigan y su extraordinaria belleza visual. Su obra se encuentra en numerosos museos y colecciones públicas, como: The Museum of Modern Art, Nueva York; Tate Modern, Londres; Centre Pompidou, Paris; Museum of Contemporary Art, Los Angeles; Deutsche Bank, Frankfurt; Museo Nazionale delle Art del XXI Secolo, MAXXI, Roma; The Menil Collecion, Houston; The Metropolitan Museum of Art, Nueva York; British Museum, Londres; Art Gallery of Ontario, Toronto; Kunstmuseum Basel; Magasin III, Estocolmo; Musee d’Art Moderne de la Ville de Paris; Museum voor Moderne Kunst, Holanda; Smithsonian American Art Museum, Washington, DC; Whitney Museum of American Art, Nueva York.
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MACA - Museo de Arte Contemporáneo de Alicante
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Rosa María Castells
El MACA presenta la mayor exposición de Kara Walker realizada hasta la fecha en España. Colección Michael Jenkins y Javier Romero del MACA

El rumor del viento es un silbido infatigable

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Elena Asins
Elena Asins (1940-2015) fue una de las pioneras en España en utilizar los ordenadores para el proceso de creación y en desarrollar trabajos dentro del contexto geométrico. Esta exposición quiere dar a conocer y, al mismo tiempo, reconocer, las investigaciones llevadas a cabo por la artista y sus resultados plásticos. Asins recibió la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes del Gobierno de España en 2006 y el Premio Nacional de Artes Plásticas en 2011. La obra de Elena Asins ‘Elena Asins. El rumor del viento es un silbido infatigable’ reúne un total de 63 piezas creadas a lo largo de varias décadas, desde mitad de los años 60 hasta principios de la década de 2000. La muestra presenta y reconoce las investigaciones llevadas a cabo por la artista, tras el abandono de la pintura figurativa de corte expresionista en 1964, con solo 24 años, para iniciar un camino hacia la abstracción geométrica más rigurosa, generando obras sencillas en apariencia como herméticas en su lenguaje. Fiel a sí misma y fruto de su renuncia al color, las obras de Elena Asins se leen primero a través de la palabra y después, de la línea y la estructura. Sin olvidar el tempo: una música interna que recorre toda su producción artística. La trayectoria de Asins se cruza de manera transversal con la del artista alicantino Eusebio Sempere, que estará presente de manera subyacente en gran parte del programa de exposiciones y actividades del MACA de los próximos meses.
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MACA - Museo de Arte Contemporáneo de Alicante
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Rosa María Castells
Obras han sido prestadas por el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, el MACVAC de Villafamés, el Museo de la Universidad de Alicante, la Fundación Mediterráneo y la Colección espíritu-materia. Obras a las que se unen las piezas de Elena Asins pertenecientes a las colecciones del MACA así como las que se encuentran depositadas en el museo como las de Robledo-Palop Collection de Nueva York o la Colección Ars Citerior.

Ahora se quedó la prisa quieta

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Experiencias abstractas en torno a Manolo Millares
El MACA presenta una nueva exposición titulada «Ahora se quedó la prisa quieta». Experiencias abstractas en torno a Manolo Millares. Esta exposición, ha sido comisariada por Rosa Castells, muestra las obras realizadas en el contexto más abstracto, desde los pioneros de las vanguardias en París a los informalistas españoles, entre los que destaca la obra del artista canario Manolo Millares, a quien rendimos homenaje en el 50 aniversario de su muerte. EL CONTEXTO La Colección Arte Siglo XX. Eusebio Sempere y su compañero Abel Martín aprendieron la técnica de serigrafía en París, en el taller del artista cubano Wifredo Arcay. Cuando vuelven en 1960, introducen esta técnica de estampación en España realizando bellísimas serigrafías de ellos mismos y de sus amigos artistas situados en torno al Museo de Arte Abstracto de Cuenca. Al principio, Sempere y Martín trabajaban juntos hasta que, a mediados de los años 60, Abel se convirtió en referencia del oficio de serígrafo, encargándose del proceso técnico con gran calidad en las estampas y carpetas que salían de sus talleres en Cuenca y Madrid. Y así se convirtió en figura clave en la reproducción y difusión del arte contemporáneo en nuestro país. La profunda convicción de que la obra gráfica merecía status de obra original, de que ponía el arte contemporáneo al alcance de una gran mayoría de público convirtiéndolo en fenómeno de masas y el respeto y entusiasmo que ambos (Eusebio y Abel) profesan por la obra gráfica, enriquece la propia Colección Arte Siglo XX. Una impresionante muestra de dibujos, grabados, litografías y serigrafías viene a completar la extensa nómina de artistas imprescindibles que recorren los territorios más sugerentes del entramado artístico del siglo XX. Fruto del trabajo de serígrafo del propio Abel Martín son las obras pertenecientes a la Colección Arts Citerior que se encuentran depositadas en el MACA y que se muestran en la sala: dos obras de Saura, una de Guerrero y dos del propio Millares. MANOLO MILLARES Diario de una excavación imaginaria y barroca Manolo Millares (Las Palmas de Gran Canaria, 1926 – Madrid, 1972) es uno de los artistas fundamentales en el arte de la segunda mitad del siglo XX, protagonista de la renovación de los lenguajes plásticos durante los años 50 y 60, primero desde el grupo canario LADAC (Los Arqueros del Arte Contemporáneo) y después, desde el grupo El Paso, en cuya creación participa. Su interés por la cultura canaria aborigen, la arqueología y la antropología se manifiesta desde sus primeras pinturas emparentadas con el surrealismo, hasta sus pinturas informalistas que rompieron la planitud del lienzo. La experimentación pictórica con los bastidores de madera, la utilización de una paleta reducida a tres colores: blanco, negro y rojo y la incorporación de la arpillera que cose, desgarra y remienda, mientras desarrolla una conciencia social y política paralela al espíritu de la época, marca toda su producción artística, desgarrada y, hasta cierto punto, turbadora. El lienzo como campo de batalla en unos años sombríos de cardo y ceniza. La idea de la muerte material, la mortaja, las momias, las tumbas, túmulos y sepulcros, la destrucción misma, son esencia despojada en su obra. Aunque siempre estuvo fascinado por el signo y la grafía, hacia 1970 incorpora en sus obras frenéticas escrituras inventadas desarrollando una extraña caligrafía que pasa del grafiti al arabesco, con reminiscencias barrocas. Con tinta china y acuarela gris humo, dibuja sobre papeles, dejando volar su pluma ágil, escribiendo palabras, frases, párrafos que recuerdan la caligrafía del siglo XVII, pero en las que no se puede entender nada y menos, el sentido racional del mensaje. Las obras Son protagonistas de la muestra, una extraordinaria arpillera de Manolo Millares perteneciente a la Colección de Arte Fundación Mediterráneo de 1962 y la carpeta de serigrafías Descubrimientos Millares 1671. Diario de una excavación imaginaria y barroca de la Colección Arte Siglo XX, la última carpeta de serigrafías realizada por Manolo Millares antes de su muerte. Editada por el Museo de Arte Abstracto Español de Cuenca en 1971 y compuesta por 12 originales fue estampada en serigrafía por Abel Martín. La exposición, junto a las obras de Millares, la completan nombres tan importantes como Joan Miró, Georges Braque, Salvador Dalí, Jim Dine, Max Ernst, Öyvind Fahlström, Jean Fautrier, Sarah Grilo, José Guerrero, Joan Hernández Pijuán, Maryan Pinchas, Georges Mathieu, Rufino Tamayo, Joan Ponç, Antoni Tàpies o Antonio Saura.
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MACA - Museo de Arte Contemporáneo de Alicante
Rosa María Castells
Colabora: Colección
Fundación Mediterráneo y otras varias depositadas por la
Colección Ars Citerior.

Contexto vanguardias 3

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Georges Vantongerloo
El MACA presenta la tercera exposición dentro del programa «Contexto vanguardias» con una obra de Georges Vantongerloo. Este programa trata de mantener un diálogo permanente entre las obras de la colección del IVAM pertenecientes a las vanguardias de las primeras décadas del siglo XX y las obras de la Colección Arte Siglo XX, de forma que se establezcan lecturas complementarias, miradas transversales, apoyo y contexto para algunas piezas que, en comunicación con otras, fortalecen su lenguaje y mensaje, mientras se completa la visión de una época fundamental de la modernidad que transita por caminos entre la tradición y lo nuevo. Esta tercera exposición está formada por la obra de la colección del IVAM del artista belga Georges Vantongerloo titulada «Painted cement relief» de 1930, que se muestra junto a otros artistas contemporáneos como Julio González, Pablo Gargallo o Juan Gris. El artista Georges Vantongerloo (Amberes, Bélgica, 1886- París, Francia, 1965) fue uno de los grandes teóricos del siglo XX. Pintor, escultor y arquitecto, reconceptualizó el espacio pictórico y escultórico del arte abstracto de principios del siglo XX. En 1917 fundó junto a Piet Mondrian y Theo Van Doesburg el grupo De Stijl y en los años 30 formó parte del movimiento Abstraction-Création. Su pintura, basada en el ángulo recto y la relación entre las líneas y las superficies de colores planos, sigue reglas estrictamente geométricas sustentada por la idea del vacío, el silencio y el absoluto. Vantongerloo se convirtió así en el fundador del pensamiento matemático en el arte moderno.
EXPO-0055
Georges Vantongerloo
Rosa María Castells
Obras del Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM)

Arte en una tierra baldía

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El contexto Los finales de la Guerra Civil Española y de la Segunda Guerra Mundial proponen mundos antagónicos, escenarios radicalmente diferentes, pero ambos han de edificarse sobre una tierra baldía; en el dolor, en las ruinas y los escombros materiales y éticos que produce la destrucción absoluta de la guerra. Y lo hace en condiciones vitales complejas: en el exilio, en la emigración, en la represión. Las dos posguerras supusieron una cesura radical para la historia de la cultura. En la España de la dictadura, el proyecto estético imaginado desde la Falange tratará de reducir la cultura a propaganda de estado, romper con los experimentalismos de las vanguardias y retornar a un cierto academicismo articulado desde la idea de lo nacional y lo católico. En los años cincuenta la necesidad de legitimación internacional del Régimen buscará seguir instrumentalizando la cultura, pero desde un acercamiento a lenguajes más contemporáneos. Eso sí, sin perder las esencias de «lo español y lo católico». En el resto del mundo, abatido tras la guerra y sus espantos, la ruptura con las vanguardias anteriores vendrá de la inquietante pregunta sobre la relación entre civilización y barbarie. En ambos casos los totalitarismos, la violencia o la miseria cultural obligaron a numerosos artistas a emigrar, a exiliarse, y a trabajar a la intemperie. Pero su viaje enriqueció singularmente aquellos territorios que les acogieron. La exposición Constituida por 140 obras, pertenecientes en su mayoría a la colección del IVAM, a las que se suman obras del MACA, del MUA, Museo de la Universidad de Alicante, del Patio Herreriano, de la Colección Esmeraldina Gumbau, del Archivo Lafuente, y el IVC, Institut Valencià de Cultura, esta exposición ensaya una lectura en la que más que las diferencias de estilo se contemplan las continuidades, las semejanzas, los ecos mutuos, el esfuerzo compartido, cuando la trama de los acontecimientos históricos es tal que resulta absolutamente determinante en las decisiones poéticas, discursivas, formales o estilísticas; en la mirada y el pensamiento de la humanidad sobre sí misma. Arte en una tierra baldía, 1939 – 1959 incluye obras de: Albers, Alfaro, Blasco, Brossa, Buch, Buñuel, Chillida, Dubuffet, Duchamp, Ferrant, Juana Francés, Manolo Gil, Jacinta Gil, Julio González, Gorky, Gottlieb, Gumbau, Lucebert, Soulages, Masson, Michaux, Millares, Miró, Newman, Oteiza, Palazuelo, Pascual de Lara, Renau, Matilde Salvador, Saura, Sempere, Tàpies, Reinhardt, Val del Omar… y una mirada fotográfica en torno a la reconstrucción de la vida cotidiana a partir de las imágenes de Catalá Roca, de Miguel o los Hermanos Mayo. El arte puede a la vez ser intemporal y no ser ajeno al tiempo que le toca vivir. Los finales de la guerra civil española y la II Guerra Mundial proponen mundos antagónicos. Mientras en España se impone una dictadura, en Europa las tiranías fascistas han sido derrotadas. Son escenarios radicalmente diferentes, pero en ambos ha de edificarse sobre una tierra baldía; en el dolor, entre las ruinas éticas y materiales que la destrucción de una guerra produce; y en condiciones vitales extremas: en el exilio, en la emigración, en la represión. Se trata de un momento histórico que resulta fundamental en las decisiones poéticas, discursivas, o estilísticas; en la mirada y el pensamiento que la humanidad proyecta sobre sí misma. Arte en una tierra baldía, 1939—1959 propone tres espacios contiguos: Verdor en nuestra tierra árida Para el primer franquismo, (1939-1959), el arte y la cultura eran una importante herramienta de propaganda. En los años cuarenta, la cultura falangista y el nacionalcatolicismo propusieron el olvido de las experiencias vanguardistas anteriores y un retorno a formas académicas vinculadas más a la formación del «espíritu nacional» que a la libre expresión individual. Sin embargo, a pesar de la censura y la aspiración a un control absoluto de la producción cultural, no dejó de haber artistas que aisladamente o en grupo intentaron mantener o reinventar aquel espíritu innovador. La década de los cincuenta supondrá la progresiva tolerancia del estado con formas y prácticas artísticas más experimentales. La abstracción saldrá triunfante de un intenso debate, en el ámbito artístico, sobre su sentido y sus posibilidades. Paradójicamente, el arte sacro se constituiría en una de las puertas de apertura hacia formas más contemporáneas. El arte de vanguardia, en paralelo a la intensificación de las relaciones diplomáticas con EE. UU. en el contexto de la Guerra fría, comenzó a usarse —igual que allí se hizo— para promocionar una imagen de apertura y libertad. Destierros El triunfo del nazismo en Alemania produjo una grave suspensión de las libertades, la persecución de todas la formas culturales y artísticas que no fueran afines al Tercer Reich, y el exilio forzado de numerosos creadores e intelectuales. En 1939 las tropas alemanas invaden Polonia, en 1941 Alemania ya había ocupado la práctica totalidad de Europa. A medida que avanzaba la ocupación nazi, multitud de artistas iniciaran una larga huida. En España la derrota republicana supuso el éxodo masivo de grandes personalidades del arte y la cultura. Igual que en los años veinte y treinta el arte de vanguardia se había nutrido de la emigración española a París, ahora esta emigración forzada, vivida entre la nostalgia, la esperanza y la adaptación, enriquecerá los numerosos territorios de acogida. Así, el exilio español en México o el europeo en EE. UU. serán fundamentales para la renovación artística. Como quien espera el alba Tras la II Guerra Mundial se establece un nuevo orden geopolítico, Europa ya no es el centro económico ni cultural. A un lado y otro del Atlántico, la experiencia de la guerra y la sensación del fracaso de unas tradiciones culturales que se mostraron impotentes para detener la barbarie —o que incluso la acompañaron— produce la necesidad de una profunda renovación tanto de las fuentes, como de los medios, de los materiales y de las prácticas artísticas. Se impone la sensación de que había que recomenzar, que lo anterior encarnaba un fracaso. Se recurre entonces a lo espontáneo o a lo irracional, a la exploración de límites de la razón o del conocimiento, a lo puramente visual frente a lo narrativo, a la libertad individual, a la subjetividad, a la huella, la herida o la fractura sobre el lienzo o la materia. Se trata de un esfuerzo por desaprender y empezar de nuevo. El arte, cada vez más, se piensa a sí mismo. El arte convierte al arte en su propio tema.
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MACA - Museo de Arte Contemporáneo de Alicante
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Manuel Ángeles Ortiz, Francesc Catalá i Roca, Man Ray, Henri Michaux, László Moholy Nagy, Jorge Oteiza, Kurt Schwitters, Georges Vantongerloo, Mauricio Amster Cats, Karel Appel, Monika Buch, Vicente Castellano Giner, José Miguel de Miguel Ruiz, Marcel Duchamp, Lucio Fontana, Menchu Gal, Manolo Gil Pérez, Jacinta Gil Roncalés, Arshile Gorky, Adolph Gottlieb, George Grosz, Raoul Hausmann, Hermanos Mayo, Asger Jorn, Franz Kline, Lee Krasner, Lucebert (Lubertus Jacobus Swaanswijk), Marcel Mariën, André Masson, Fausto Melotti, Barnett Newman, Carlos Pascual de Lara, Ad Reinhardt, Josep Renau, Pierre Soulages, Friedrich Vordemberge, Gildewart, Herbert List, Óscar Domínguez, Ricard Giralt, Miracle, Maruja Mallo, Mathias Goeritz, Luis Felipe Vivanco, Ángel Gullón, José Gumbau, Matilde Salvador
Esteban Vicente
Rosa María Castells
Obras de la colección del IVAM. La muestra ha estado con anterioridad en el Museo de Bellas Artes de Castellón.

Bruno Munari

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El MACA presenta en Alicante la exposición sobre Bruno Munari. La muestra, que podrá verse hasta el 25 de septiembre, ha sido realizada en cooperación con la Fundación Juan March y cuenta con la colaboración del Consorci de Museus. El Museo de Arte Contemporáneo de Alicante presenta en Alicante una versión adaptada a sus espacios de la primera exposición dedicada a Bruno Munari en nuestro país, que tuvo lugar en Madrid entre febrero y mayo de este año. Coorganizada con la Fundación Juan March, la muestra itinera al MACA para continuar en el Museu Fundación Juan March en Palma y el Museo de Arte Abstracto Español en Cuenca gracias al acuerdo entre estas instituciones. Hay artistas que han tenido una influencia significativa en la cultura del siglo XX pero que sin embargo no son lo suficientemente conocidos. Bruno Munari (Milán, 1907-1998), a quien Picasso definió como “un Leonardo de nuestro tiempo”, es uno de esos casos paradójicos. A través de una selección de más de 150obras,la exposición comisariada por Marco Meneguzzo, Manuel Fontán del Junco y Aida Capa abarca todos los aspectos de la producción artística de Bruno Munari y pone de manifiesto la amplitud de medios utilizados por el autor en su investigación plástica y visual, siempre experimental e innovadora. La muestra ha sido posible gracias a la generosidad de los propietarios, que han prestado las piezas de Munari durante este largo periodo. Hay que destacar entre ellos a la Fondazione Jacqueline Vodoz e Bruno Danese de Milán, la Repetto Gallery de Londres, el Archivo Lafuente, el Museo de Arte Contemporáneo Helga de Alvear, la Galería Cadaqués, el Archivio Ugo Mulas y diversas colecciones particulares. Esta monográfica sobre el autor ha sido concebida como si fuera “una exposición colectiva de Bruno Munari” (subtítulo que él mismo dio a una de sus muestras), porque presenta un conjunto muy variado de procesos y resultados que, con imaginación y método, produjo como por arte de magia una sola persona: Bruno Munari. En su obra encontramos de modo pionero y muy singular “el diseño gráfico como profesión, libros como proyectos, juegos como investigaciones, objetos como obras”, en palabras de Beppe Finessi, uno de los expertos que ha colaborado en el catálogo que ha publicado la Fundación Juan March. En 1927, con apenas 20 años, Munari expuso por primera vez su obra, junto a la de los artistas futuristas italianos de la segunda generación. Después se alejaría de ellos para desarrollar su propio proyecto, extremadamente singular. En 1930 daría un giro hacia la abstracción, que culminó con su primera “máquina aérea”, de la que nacería la serie de “máquinas inútiles”, curiosas piezas basadas en el dinamismo de las formas. El temprano interés de Munari por este tema le llevaría más adelante a investigar con tecnologías y procesos entonces novedosos, como la fotocopiadora o la programación informática. Se sucederán sus experimentos con luz y un tipo de obras que derrocha ingenio poético, como los Fossili del 2000[Fósiles del 2000], las Sculture da viaggio [Esculturas de viaje],Forchette parlanti[Tenedores parlantes], losPrelibri [Prelibros]y los Libri illeggibili [Libros ilegibles]. En paralelo a su labor como artista, Munari desarrolló una actividad muy relevante como diseñador gráfico y editorial, en la que aplicó un método riguroso. Toda la obra de Munari aparece animada por una fuerte vocación pedagógica. A finales de la década de 1970 puso en marcha en la Pinacoteca di Brera de Milán sus “laboratorios Munari”, talleres para niños con propuestas activas para aprender haciendo, experimentando y jugando. La presente muestra incluye un taller creativo inspirado en la obra de Munari especialmente ideado para la ocasión, al que se destina un espacio propio en el que niños, jóvenes y familias convivirán con las piezas del gran Alfabeto Lucini, creadas por el artista a partir de materiales diversos.
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MACA - Museo de Arte Contemporáneo de Alicante
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Bruno Munari
Rosa María Castells
En cooperación con la Fundación Juan March y cuenta con la colaboración del Consorci de Museus.

El pensamiento exiliado

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Ana Teresa Ortega
Ana Teresa Ortega es Premio Nacional de Fotografía de 2020. El jurado ha reconocido a una de las artistas que más ha contribuido a hacer de la fotografía una forma de arte contemporáneo. Su obra está guiada por una voluntad indagatoria de los límites y posibilidades del medio fotográfico como lenguaje híbrido, que dialoga con la tridimensionalidad y en constante reflexión. Su trabajo liberó a la fotografía de la función documental que hasta los setenta dominaba en el medio. Sus primeros trabajos experimentaron desde la retórica visual con el soporte y el uso del montaje, sobre todo con sus fotoesculturas de los años 90. En las primeras décadas de los 2000, Ortega entiende la fotografía como herramienta de construcción de la memoria e historia colectivas y sus imágenes invocan un tiempo otro en que el pasado olvidado y la historia que no fue, pueden comparecer. Es lo que sucede en Pensadores (2002), donde el pensamiento sobre la herencia intelectual del siglo XX y su transmisión, se hacen imagen. A partir de un juego entre instalación y fotomontaje, se fotografían proyecciones de rostros de escritores sobre espacios arquitectónicos vacíos. Las imágenes muestran estos retratos, extraídos de enciclopedias, sobre fachadas, muros interiores, pasillos o en vanos de puertas y escaleras: el rostro agigantado de Walter Benjamin se corta en la esquina de una fábrica; la mirada de Ángel Valente se encuadra entre pilares de cemento; Joyce parece suspirar, meditabundo, largo como una persiana. La serie cuenta con 24 imágenes de retratos proyectados, de la Z de Zambrano hasta la A de Arendt, y conforma un alfabeto inverso del legado intelectual del siglo, con una peculiaridad, todos los retratos pertenecen a pensadores exiliados: Escritores reacios al ambiente social, político y cultural de su época, que vieron en la escritura el lugar y refugio donde expresar su descontento con el mundo. Sus escritos comprometidos reflejan la libertad, la inteligencia y la esperanza y sus diferentes concepciones del mundo hoy permanecen vivas en nuestra memoria. Las fotografías se tomaron en espacios suburbanos, porque hablan de un pensamiento en los márgenes, metáfora del confinamiento físico o psicológico que todos sufrieron. Se trata de pensar el exilio. No de hacer volver a quien se fue –quizá nunca estuvo presente–, sino de invocarlo en tanto que perdido. Y hacerlo a través de fotografías de fotografías proyectadas de una tercera fotografía que es el retrato enciclopédico, con una reflexión sobre la huella: las fotografías, en tanto que impronta de luz, son la huella y conforman el rastro de aquello exiliado en la memoria: un exilio de luz. Mirar la mirada de Valente, Joyce y Benjamin y pensar su huella. Como si el pasado no estuviera muerto. Como si ni siquiera fuera pasado. Esta obra pertenece a la Colección Art Contemporani de la Generalitat Valenciana. Desde 2017 la Consellería de Educació, Cultura i Esport mantiene una línea de adquisición de obras de arte con el doble propósito de dinamizar el mercado artístico contemporáneo, a la vez que reunir una colección de obras representativas de la actualidad artística en nuestra Comunitat. Distintas generaciones y sensibilidades que abordan el proceso de creación artística ofreciendo nuevas perspectivas sobre vuestro mundo más cercano.
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MACA - Museo de Arte Contemporáneo de Alicante
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Rosa María Castells
Col·lecció Art Contemporani de la Generalitat Valenciana

Juana Francés. Atravesando la materia de improviso

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Teniendo en consideración que en 2021 el Museo de Arte Contemporáneo de Alicante celebra su décimo aniversario, que cuando abrió sus puertas lo hizo dedicando una planta a la Colección Juana Francés legada a este museo por la artista a su fallecimiento, y teniendo en consideración que la revisión de su obra se plantea como una exigencia contemporánea, proponemos la exposición de una parte significativa de la obra de Juana correspondiente a las etapas informalista y surrealista. Las tierras y las cajas que abarcan un periodo desde 1957 hasta 1979. JUANA FRANCÉS Atravesando la materia de improviso Juana Francés de la Campa (Alicante, 1924 – Madrid, 1990) es una de las artistas más contundentes del panorama artístico español de la segunda mitad del siglo XX. Había muy pocas mujeres en primera línea de vanguardia pero ella siempre estuvo allí, con personalidad propia, atenta a las preocupaciones plásticas de una generación de artistas que revolucionaron el arte, impulsados por una situación política, social y cultural coercitiva. La pintura de Juana desprende un rumor insistente: un profundo desasosiego, una angustia que aflora en todas sus obras. Ya sea por el tema, por la composición, por el gesto, por la materia o por el color, la pintura de Juana Francés está envuelta en una atmósfera irrespirable. Son obras duras, complejas, comprometidas y asfixiantes… pero de una gran calidad pictórica que destacaron entonces en las más importantes bienales y exposiciones internacionales del arte español contemporáneo. Juana contaba con el reconocimiento nacional e internacional. La historia del arte la ha olvidado después. Y es necesario recuperarla. Juana Francés realizó en 1990, un acto de generosidad con la ciudad de Alicante. A su muerte donó su colección a los museos de cuatro ciudades españolas: Zaragoza, Madrid, Valencia y Alicante. Así fue y hoy, el Legado Juana Francés pertenece a los fondos del Museo de Arte Contemporáneo de Alicante para disfrute de todos. Me interesa la materia como medio, 1956-1963 A mediados de los años 50, se aventura en una de sus etapas más fructíferas: el informalismo matérico. Una investigación pictórica que le llevó a formar parte (siendo la única mujer), del grupo El Paso, colectivo de gran importancia en el panorama artístico español de mediados del siglo XX. A esta época pertenecen una serie espléndida de obras arriesgadas donde los grises, sienas y tostados, los colores de la tierra, y el negro o el blanco, regado o goteado, conviven con la materia trabajada con una manifiesta violencia gestual, creando composiciones dinámicas, abiertas y expandidas. Al principio son arenas y tierras de distintos grosores para poco después, incorporar materiales de desecho y fragmentos de la naturaleza: objetos encontrados, trozos de ladrillo, cerámica, vidrios, etc. configurando unos collages naturalistas cercanos a los planteamientos dadaístas o al arte povera. ¿Somos ya robots o empieza la función? 1963-1979 En las últimas pinturas informalistas se adivinan ya una formas humanoides que pronto se convertirán en rostros monstruosos, configurados por una masa pictórica en la que se van incorporando fragmentos de objetos: anteojos, esferas de reloj, piezas de radio, tuercas, enchufes, bujías, cables, etc. a modo de ensamblajes tecnológicos. Cabezas alojadas en cajas como si fueran ventanas, en edificios y escenarios urbanos, que aprisionan a unos seres con patas o ruedas. Son los rotópedos, protagonistas absolutos de unas obras que crecen en tridimensionalidad para expresar la incomunicación de la contemporaneidad y del progreso técnico. Los irónicos títulos de estas obras evocan la soledad del ser humano arrollado por las mismas fuerzas que él mismo ha creado. Es para Juana, un periodo de madurez artística donde subyace la crítica a una sociedad que todo lo numera y archiva, donde la persona, cosificada, experimenta una profunda soledad en el inmenso griterío del mundo en que vivimos.
EXPO-0051
MACA - Museo de Arte Contemporáneo de Alicante
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Rosa María Castells

Abel Martín en el contexto geométrico de la Colección Arte Siglo XX

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Eusebio Sempere y su compañero Abel Martín aprendieron en París la técnica de serigrafía. A su vuelta a España en 1960, introducen esta técnica de estampación realizando bellísimas serigrafías de ellos mismos y de sus amigos artistas difundiendo así el arte abstracto hasta ese momento desconocido. Al principio, Sempere y Abel trabajaban juntos y después, a mediados de los años 60, Abel solo se encargaba del proceso técnico. Y así se convirtió en figura clave en la reproducción y difusión del arte contemporáneo en nuestro país. La profunda convicción de que la obra gráfica merecía status de obra original, de que ponía el arte contemporáneo al alcance de una gran mayoría de público convirtiéndolo en fenómeno de masas y el respeto y entusiasmo que ambos profesan por la obra gráfica, repercute en la propia Colección Arte Siglo XX. Una impresionante muestra de dibujos, grabados, litografías y serigrafías viene a completar la extensa nómina de artistas imprescindibles, recorriendo así los territorios sugerentes del entramado artístico del siglo XX. Esta exposición muestra las obras realizadas en el contexto concreto, desde los cinéticos de París a los geométrico españoles. La obra de Eusebio Sempere estampada en serigrafía por Abel Martín es bien conocida y un alarde de técnica y oficio. Sin embargo, es muy poco conocida la obra estampada que realiza Abel Martín como artista. Se desarrolla en apenas cuatro años, desde 1968 a 1972 y comprende muy pocas piezas, algunas de las cuales se muestran aquí.
EXPO-0050
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Auguste Herbin, Wilfredo Arcay , Manuel Barbadillo , Waldo Díaz-Balart, José Luis Gómez Perales, Hans Hiterreiter, Joaquín Barceló
Rosa María Castells