La exposición
Al revisar la historia desde la perspectiva del presente, concretamente las aportaciones y la importancia de los libros producidos por artistas a partir de los años sesenta y setenta, al contemplarlos desde la situación actual, se produce una actualización sorprendente de la aparición y reconocimiento de las prácticas artísticas Fluxus, conceptuales o minimalistas, pero, sobre todo, de la producción de libros y publicaciones de artista durante dicho periodo.
Fue a principios de la década de 1960, la misma década en que se formuló el arte conceptual, cuando surgió un enfoque realmente diferente en lo relativo a la concepción de los libros de artista, así como a su realización y a la forma de distribución. En ese periodo, el libro ocupó un lugar central en la producción de relevantes artistas contemporáneos, siendo a su vez motivo de teorías críticas sobre la autoría (o, mejor, la falta de autoría), la eliminación en el libro del texto o la imagen y, no menos importante, sobre el impacto de las nuevas tecnologías en la producción masiva de las obras de arte.
Los artistas que decidieron trabajar con el libro como soporte plástico, asumieron que sus publicaciones, además de como producto artístico, funcionarían como instrumentos puramente comunicativos producidos mediante sistemas más económicos y serían fáciles de conseguir. Se lanzaron a trabajar con las técnicas y procesos de impresión entonces más avanzados, la reproducción de fotografía en blanco y negro por medio del offset o la Xerox, que les permitía realizar ediciones numerosas de forma rápida y a bajo coste. Y, según estos criterios, se alejaron radicalmente de las producciones anteriores, los llamados livres d'artiste o libros ilustrados, así como de cualquiera de los otros compromisos de artistas que utilizaron el libro en la primera mitad del siglo xx.
Antonio Alcaraz, comisario de la exposición
Hoja de sala Text [No Text]
h.
Proyecto educativo Text [No Text]
Esto [NO] es un libro
Y si un libro dejara de tener el formato de un libro, ¿seguiría siendo un libro?
¿Por qué no? Mientras cuente una historia...
El colectivo Extrarradio nos presenta el proyecto ESTO [NO] ES UN LIBRO, con motivo de la exposición temporal TEXT [NO TEXT]. Se trata de un dossier a través del cual cualquier persona, sea de manera individual o colectiva, puede crear un libro de artista mediante una guía en la que figuran una serie de actividades literarias, plásticas, fotográficas y visuales que van generando el contenido para esta obra de arte.
Se trata de una actividad global e intergeneracional, que se pueda hacer tanto desde casa, de manera individual o familiar, como desde centros educativos, sociales u otras instituciones.
Se realizará un seguimiento de aquellas personas que participen creando su propio libro de artista, publicando sus progresos y resultados en las redes sociales.
En este enlace encontraréis la guía completa de actividades para que podáis empezar a crear vuestro [NO] LIBRO: descargar
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Cuando conocemos a alguien lo primero que miramos es su cara en busca de los signos que la distinguen. Seguimos su mirada, sus gestos, y estamos atentos a cada una de sus expresiones. Lo mismo hacemos cuando miramos un retrato, sea en pintura, fotografía, escultura o película, aunque sabemos que es una representación, una imagen compuesta por alguien con una intención concreta.
Tradicionalmente, el retrato ha sido un medio para crear la imagen propia de un personaje y distinguirla del resto de la sociedad. La fidelidad y la semejanza con el sujeto retratado han sido condición esencial, aunque el fin último siempre ha sido el de reflejar su identidad. Y es aquí donde el arte nos plantea interrogantes: pintar, fotografiar, dibujar... no es reproducir o revelar un «yo» sino que es crear una imagen. Hoy en día todos nos retratamos continuamente pero, como decía Roland Barthes, cuando miramos al objetivo de una cámara actuamos como si fuéramos «otro». Popularmente decimos que la cámara no miente, pero todos sabemos que en el retrato hay algo de ficción, que en realidad es una re-presentación.
El retrato ha llegado a nuestros días ampliando su definición. Con nuevos conceptos, técnicas y lenguajes, el arte más reciente despliega múltiples posibilidades de producir imágenes de la condición humana y de explorar la compleja noción de identidad, así como las implicaciones sociales que ésta conlleva. Las obras expuestas proceden de la Colección “la Caixa” de arte contemporáneo y aquí reunidas nos devuelven la mirada como un espejo social en el que nos hacemos aquellas preguntas tan eternamente humanas: ¿quiénes son? ¿cómo los veo? ¿quién soy yo? ¿cómo me ven?
Jardín Autómata es una gigantesca instalación formada por casi un centenar de esculturas inflables y electrónicas inspiradas en los hermosos, extravagantes y sugerentes personajes del Bosco en el Jardín de las Delicias que se expone en su mayor parte en la Sala de exposiciones de la Lonja, y que tiene una pequeña representación en el MACA.
Atraída por la Cabalgata del deseo pintada en el panel central del tríptico, Olga Diego descubre seres humanos desnudos que disfrutan, junto con animales de todas las especies, de un mundo de placer sin límites. La lujuria representada de múltiples e inimaginables formas. Un mundo sugerente donde también encontramos hermosas aves, peces y frutos exóticos. Olga Diego construye ese mundo imaginario en Jardín Autómata, una orgía visual y creativa, un laberinto de grandes cuerpos traslúcidos y trasparentes que sugieren una existencia mágica. Los personajes, en continuo movimiento y dotados de corazón, marcan con sus ritmos una indescifrable sinfonía eléctrica. Humanoides de todos los géneros, cuadrúpedos sencillos y mestizos, seres híbridos, mujeres de grandes pechos-antena, animales cabeza-globo, la jirafa mutante, chico pájaro con alas-tortilla, huevos y peces con piernas, hermafroditas que vuelan, frutos con tentáculos, perros de dos cabezas, pájaros extraños de alas adaptadas, y un largo etcétera.
Jardín Autómata ha supuesto un reto constructivo, pero también un insinuante paraíso en cuanto a las formas a crear. Una lujuria convertida en pecado, religioso en su tiempo y profano ahora, por las terribles consecuencias que ya tiene para el ser humano el derroche continuo, el consumismo sin límites y la utilización desmedida del plástico.
Escala de grises reúne una serie de obras de la Colección Fundación Mediterráneo, depositada en este Museo de Arte Contemporáneo de Alicante, que tienen en común reflexionar sobre la materia y su presencia física mientras abandonan conscientemente el color y a veces, la forma.
El color en la historia del arte es tan importante como su negación y la declaración consciente de su ausencia ha sido igualmente pensamiento revolucionario. Aunque la elección del color siempre es un proceso químico, su significado ha variado según la época. El blanco y el negro. La negación del color o la suma de todos. Dos valores cromáticos que dan lugar entre ellos, a una escala infinita de grados de luminosidad. De la luz a la oscuridad: la Escala de Grises. Un sistema ordenado y gradual de porcentaje de negro sobre blanco que lleva al gris claro, medio y oscuro, y a toda una gama interminable de grises intermedios.
Desde diferentes ópticas y a través de diversas técnicas, los artistas expuestos han otorgado al material un papel sustancial en el debate estético y conceptual de sus obras. Han elegido texturas muy variadas: Acero, plomo, titanio, cristal, hierro, aluminio, uralita, espejo o cerámica y grafito, papel, lino o madera. La materia se hace consciente y su presencia se reivindica. Del mismo modo que el sonido. Las propiedades físicas de cada elemento convierten esculturas, fotografías, filmaciones, pinturas y dibujos en obras complejas que reflejan la relación tan intensa que se ha producido entre el artista y la materia.
Muestra de sutiles equilibrios cromáticos, de rendijas de claridad por donde se escapa el tiempo mientras suenan en la sala, literalmente, los ecos de nuestra presencia.
Folleto
Isidro Blasco visita el MACA cuando viene a Alicante y siempre encuentra la obra de su padre al pie de la escalera, enmarcada entre los arcos de la vieja Casa de la Asegurada. La pieza excepcional de Arcadio Blasco, Recinto para un asesinato legal de 1971 es una obra emblemática de la Colección Arte Siglo XX. Se trata de una escultura en hierro y cerámica que envuelve un espacio de represión ideológica y resonancias políticas.
Atrapado por ese espacio y por el diálogo que establece la obra de Arcadio con la arquitectura del museo, Isidro necesita regresar a él y repensarlo, en una especie de viaje nostálgico pero obsesivo. En una de esas visitas se conforma el proyecto: el artista analiza y dimensiona el hueco, dibuja y fotografía, sube y baja la escalera, se asoma y mide secciones. Isidro Blasco ha decidido destruir el lugar y construir un nuevo espacio para impedir que caiga en el olvido. Y así surge esta instalación site-specific.
Solo a dos voceses una obra compleja entre la arquitectura, la fotografía y la escultura. Una instalación en inestable equilibrio que despliega de forma tridimensional el mismo espacio que ocupa en el museo. Un espacio dentro del mismo espacio. La fotografía cohesiona arquitectónicamente los elementos aunque la estructura se ha fragmentado y se han destruido los ángulos de 90 grados. Con una gran economía de medios: unas planchas de contrachapado de madera, algunos tornillos y gatos de carpintero y unas fotografías, el artista ha construido un artificio irracional que reflexiona sobre el problema de la representación y ofrece un legado de fragmentos, una analogía perfecta para atender a los afectos on-over-inside los Blasco que funciona a su vez como reveladora de la imagen del mundo contemporáneo.
Isidro Blasco (Madrid, 1962). Vive y trabaja en Nueva York. Blasco es uno de los mejores exponentes de la escultura contemporánea y uno de los artistas más consolidados en el panorama internacional actual. La multiplicidad de puntos de vista, la fragmentación, la premeditada desarticulación visual, la ruptura de la continuidad espacial, la desnudez constructiva… son características esenciales del trabajo artístico de Isidro Blasco.
Un conjunto reducido de artistas plásticos Eusebio Sempere, Francisco Sobrino, Eduardo Sanz, Jordi Teixidor, José Mª Yturralde, Joaquín Michavila y Ramón de Soto así como los músicos Tomás Marco y Francisco Llácer, inspirados programáticamente por el crítico Vicente Aguilera Cerni, articularon una consistente propuesta artística de corte gestáltico e integradora de disciplinas en consonancia con el panorama europeo que se debatía entre el realismo crítico de raigambre pop y la abstracción geométrica. En el entorno valenciano, esta dialéctica se observa claramente en la alternancia que en aquella época caracterizó los posicionamientos de Aguilera Cerni, tan influenciado por el italiano Giulio Carlo Argan.
`Antes del Arte´ supuso la radicalización de algunas ideas que se fundamentaron antes en el proyecto Arte Normativo de 1960 y que estudiamos en la primera exposición que tuvo lugar en el propio MACA, del 13 de diciembre de 2010 al 6 de febrero de 2011. Los artistas de `Antes del Arte´ insisten en la recuperación de la voluntad de vincular arte y ciencia, interés propio de algunas vanguardias históricas que había permanecido latente en la tradición de la abstracción geométrica. Antes del Arte constituyó también un precedente inmediato de las actividades del Centro de Cálculo de la Universidad de Madrid de las que ahora también se cumplen 50 años. `Antes del Arte´ es también un esfuerzo contextualizador del sistema cultural valenciano en el entorno europeo en la línea de respaldo al arte gestáltica de Argan como una nueva vía superadora de la crisis del informalismo europeo y debe de ponerse en relación con la exposición ‘Le mouvement’ de 1955 en la Galería Denise René de París y con la exposición ‘The Responsive Eye’ del MOMA de Nueva York en 1965.
Ahora se cumplen 50 años de aquella aventura y esta exposición, comisariada por el arquitecto Santiago Pastor Vila y producida por el Vicerrectorado de Cultura y Deporte de la Universitat de València y la Fundació General de esta institución académica, constituye una mirada retrospectiva sobre la corta andadura, aunque tremendamente intensa, de este colectivo artístico en un tiempo de especial trascendencia histórica como el que rodea el año 1968. Se han reunido muchas de las obras que integraron las tres principales muestras del grupo en el Colegio de Arquitectos de València y la Galería Eurocasa de Madrid en 1968 y en la Galería As de Barcelona en 1969.
Medio siglo después, esta exposición aniversario, que ahora itinera desde València al MACA, pretende recrear el ambiente visual y sonoro de aquellas muestras capaces de generar diversas experiencias ópticas, perceptivas y estructurales, recurriendo en muchas ocasiones, a los mismos fundamentos físicos que empleaban los mass media y las compañías publicitarias de la época. También se muestran a modo de contexto, producciones de estos artistas en los años inmediatamente anteriores y posteriores a su pertenencia al grupo, lo que permite apreciar el efecto que tuvo en sus trayectorias ‘Antes del Arte’, especialmente en aquellos que se encontraban en la etapa inicial de su itinerario artístico.
En colaboración con Fundación general de la Universitat de València
Antes del Arte cinquanta anys després
Año:2019
Pag:246
Edición:Fundació General de la Universitat de València
Depósito legal:V-2226-2019
ISBN:978-84-9133-242-8
Diseño:Santiago Pastor Vila, Mercedes Jaén Ruiz
Encuadernación:Rústica
Dimensiones:24 x 17 cm
Catálogo exposición del grupo valenciano creativo " Antes del Arte", que duro en activo dos años, entre 1968 y 1969, configuró uno de los periodos de esplendor del arte contemporáneo en la Comunidad Valenciana. Las obras Proceden de colecciones privadas y de instituciones como el IVAM, el MACA de Alicante o la Fundación Juan March. En la Sala Martínez Guerricabeitia del Centrel Cultural La Nau de la Universidad de Valencia, del 22 feebrero al 9 de junio de 2019. En el MACA del 18 de junio al 15 de septiembre de 2019.
Comisariada por Santiago Pastor Vila. Organizada por el Ayuntament d'Alacant. Regidoria de Cultura y MACA Museo Arte Contemporáneo de Alicante. Universitat de València, Vicerectorat de Cultura i Esport. Fundación General de la Univesitat de València-Col-leccioó Martínez Guerricabeitia.
Un conjunto reducido de artistas plásticos Eusebio Sempere, Francisco Sobrino, Eduardo Sanz, Jordi Teixidor, José Mª Yturralde, Joaquín Michavila y Ramón de Soto así como los músicos Tomás Marco y Francisco Llácer, inspirados programáticamente por el crítico Vicente Aguilera Cerni, articularon una consistente propuesta artística de corte gestáltico e integradora de disciplinas en consonancia con el panorama europeo que se debatía entre el realismo crítico de raigambre pop y la abstracción geométrica. En el entorno valenciano, esta dialéctica se observa claramente en la alternancia que en aquella época caracterizó los posicionamientos de Aguilera Cerni, tan influenciado por el italiano Giulio Carlo Argan.
`Antes del Arte´ supuso la radicalización de algunas ideas que se fundamentaron antes en el proyecto Arte Normativo de 1960 y que estudiamos en la primera exposición que tuvo lugar en el propio MACA, del 13 de diciembre de 2010 al 6 de febrero de 2011. Los artistas de `Antes del Arte´ insisten en la recuperación de la voluntad de vincular arte y ciencia, interés propio de algunas vanguardias históricas que había permanecido latente en la tradición de la abstracción geométrica. Antes del Arte constituyó también un precedente inmediato de las actividades del Centro de Cálculo de la Universidad de Madrid de las que ahora también se cumplen 50 años. `Antes del Arte´ es también un esfuerzo contextualizador del sistema cultural valenciano en el entorno europeo en la línea de respaldo al arte gestáltica de Argan como una nueva vía superadora de la crisis del informalismo europeo y debe de ponerse en relación con la exposición ‘Le mouvement’ de 1955 en la Galería Denise René de París y con la exposición ‘The Responsive Eye’ del MOMA de Nueva York en 1965.
Ahora se cumplen 50 años de aquella aventura y esta exposición, comisariada por el arquitecto Santiago Pastor Vila y producida por el Vicerrectorado de Cultura y Deporte de la Universitat de València y la Fundació General de esta institución académica, constituye una mirada retrospectiva sobre la corta andadura, aunque tremendamente intensa, de este colectivo artístico en un tiempo de especial trascendencia histórica como el que rodea el año 1968. Se han reunido muchas de las obras que integraron las tres principales muestras del grupo en el Colegio de Arquitectos de València y la Galería Eurocasa de Madrid en 1968 y en la Galería As de Barcelona en 1969.
Medio siglo después, esta exposición aniversario, que ahora itinera desde València al MACA, pretende recrear el ambiente visual y sonoro de aquellas muestras capaces de generar diversas experiencias ópticas, perceptivas y estructurales, recurriendo en muchas ocasiones, a los mismos fundamentos físicos que empleaban los mass media y las compañías publicitarias de la época. También se muestran a modo de contexto, producciones de estos artistas en los años inmediatamente anteriores y posteriores a su pertenencia al grupo, lo que permite apreciar el efecto que tuvo en sus trayectorias ‘Antes del Arte’, especialmente en aquellos que se encontraban en la etapa inicial de su itinerario artístico.
La cuestión del movimiento, de la luz y de su representación atraviesa la historia del arte. A partir de los años 50, tras los pasos de pioneros como Naum Gabo, Antoine Pevsner y László Moholy-Nagy, Marcel Duchamp y Alexander Calder, los artistas empiezan a integrar en sus creaciones estas fuerzas, modelando una nueva visión de la realidad en la cual nada es fijo y definitivo sino inestable e indeterminado, en constante movimiento: las obras viven al presente, cambian, nunca se agotan. La mouvance cinética se desarrolla en Europa como una constelación internacional formada por una nueva generación de artistas que quieren transformar radicalmente el arte oponiéndose al mito de la obra, objeto único definido y totémico destinado a una élite, expresión personal del artista, genio creador recluido en su torre de marfil. Estos artistas de nuevo cuño quieren modernizar el objeto artístico, abrirlo a la realidad integrando nuevos materiales y técnicas industriales; en una perspectiva social, producir arte para un público más amplio, un arte participativo, proponer un rol activo para el artista y el espectador.
El movimiento encarna la nueva relación mutua, física y emotiva, que se establece entre espectador y obra, es un mouvement émouvant [movimiento emocionante], como lo describe Vasarely en 1955: las obras son cuerpos vivos que se reflejan en el cuerpo en movimiento del espectador y entran en relación con él, lo implican en un ejercicio de libertad, consciente.
Luz y movimiento abre una perspectiva sobre la rica vivacidad de esta tendencia internacional en el activo contexto parisino, cuya influencia alimentará también el debate artístico español, centrándose en el periodo de su fascinante desarrollo creativo y máximo reconocimiento entre 1955, año de la histórica exposición Le Mouvement en la galería Denise René en París, y 1975. Las obras de los protagonistas de esta vanguardia, provenientes de colecciones privadas, galerías e instituciones parisinas, resonarán y se enriquecerán en diálogo con la excepcional colección de obras cinéticas del MACA, donación de Eusebio Sempere.
En los años setenta empleé la fotografía en blanco y negro con numerosos propósitos, pero quizás el más importante y el que he mantenido a lo largo del tiempo, es el de analizar los elementos orgánicos de la pintura, neutralizando y cosificando el gesto.
En la actualidad trato de crear espacios en los que la pintura y la fotografía dialogan e interactúan entre sí; intento articular maneras para la expansión de la fotografía en mi obra.
Me sigue interesando primordialmente la pintura como interrogación corporal; no obstante, la intervención técnica de la fotografía crea una tensión dialéctica, un espacio mental en crecimiento.
Luis Gordillo
GORDILLO: UN ARTISTA IMPRESCINDIBLE
Luis Gordillo nace en Sevilla en 1934. Su carrera artística comenzó a mediados de los años cincuenta cuando decidió ser pintor tras licenciarse en Derecho y haber estudiado música. Vivió en París un clima de libertad entonces difícil en España y allí amplía sus conocimientos sobre la vanguardia.
Su obra se conforma en los años sesenta recogiendo tres influencias básicas: el informalismo, el arte Pop y el geometrismo. Con estos elementos, algunos contradictorios, configura un estilo ya propio, que ha tenido una fuerte influencia sobre artistas de las siguientes generaciones.
Ha utilizado en los setenta la fotografía y otras técnicas de transformación de la imagen como maquinaria de disección y análisis del proceso pictórico, posteriormente incorporado las nuevas tecnologías digitales.
A partir de los años 80 alcanza su madurez creativa con un estilo artístico inconfundible que lo ha mantenido alejado de grupos y tendencias en una especie de automarginación.
Gordillo es, sin duda alguna, una de las figuras más influyentes y punto de referencia esencial del arte español del último medio siglo.
Entre sus numerosas exposiciones en espacios públicos cabe destacar las siguientes exposiciones antológicas; MACBA (Barcelona, 1999), Museum Folkwang (Essen 2000), IVAM (Valencia 1993), Meadows Museum (Dallas, 1994), Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (Madrid, 2007), Kunst Museum (Bonn, 2008), CAAC (Sevilla 2016) y el CGAC (Santiago de Compostela 2017).
Ha recibido numerosos premios y reconocimientos entre los que destacamos el Premio Nacional de Artes Plásticas (1981) y el Premio Velázquez a las Artes Plásticas (2007).
FOTOALIMENTACIÓN
Presentamos al Gordillo más cercano a la fotografía.
El artista utiliza desde principios de los años 70 la fotografía con la finalidad de encontrar otras opciones al color dominante en su pintura: por abrir una investigación neutralizadora de su utilización violenta de colores complementarios.
Esta práctica fotográfica experimental le permite indagar sobre la construcción, reconstrucción y destrucción de la imagen. Técnicas de transformación como la fotografía pero también la imprenta, la fotocopia y el collage reciclándose y trabajando en espiral. A través de esas técnicas Gordillo adopta modos del arte óptico y constructivista como la seriación, la repetición, las variantes y diferencias entre lo casi idéntico que le permiten desdoblar, simultanear y copiar una misma imagen obsesivamente.
Trabajando con el negativo y el positivo de la imagen, superpuestos o a veces ligeramente desplazados, y también descompuestos en los cuatro colores de la cuatricromía, Gordillo convierte las imágenes resultantes en “esquizoides”, un estilo singular empapado de melancolía irónica en parte influenciado por su larga practica psicoanalítica.
Gordillo, en su afán coleccionista, acumula tanto objetos banales de la cultura popular como imágenes de la prensa haciendo una amplia radiografía de la realidad; de todo ello se decantan imágenes de carácter psicodélico a veces cercanas al pop.
Esta exposición muestra dos etapas con claras diferencias: una primera con el trabajo fotográfico de los 70, casi en su totalidad en blanco y negro y otra posterior donde ya aparece el color y la utilización de la nueva tecnología digital que le abre a Gordillo un campo casi infinito a la experimentación.
Autores:Rosa María Castells, Enric Mira Pastor, Mª Jesús Tudelilla Laguardia, Isabel Tejeda Martín
Año:2019
Pag:189
Edición:Consorcio de Museos de la Generalitat Valenciana
Depósito legal:V-1840-2019
ISBN:978-84-482-6374-4
Diseño:Lydia Girón Plaza
Encuadernación:Rústica
Dimensiones:30 x 21 cm
Catálogo exposición itinerante de Luis Gordillo (Sevilla, 1934), nos muestra al Gordillo más cercano a la fotografía. Trabajando con el negativo y el positivo de la imagen, superpuestos o a veces ligeramente desplazados, y también descompuestos en los cuatro colores de la cuatricromía. En el MACA, de octubre 2018 a enero 2019 y en el Centro del Carmen de Valencia, de mayo a septiembre, 2019.
Comisariado por Luis Gordillo y Rosa María Castells.
En los años setenta empleé la fotografía en blanco y negro con numerosos propósitos, pero quizás el más importante y el que he mantenido a lo largo del tiempo, es el de analizar los elementos orgánicos de la pintura, neutralizando y cosificando el gesto.
En la actualidad trato de crear espacios en los que la pintura y la fotografía dialogan e interactúan entre sí; intento articular maneras para la expansión de la fotografía en mi obra.
Me sigue interesando primordialmente la pintura como interrogación corporal; no obstante, la intervención técnica de la fotografía crea una tensión dialéctica, un espacio mental en crecimiento.
Luis Gordillo
GORDILLO: UN ARTISTA IMPRESCINDIBLE
Luis Gordillo nace en Sevilla en 1934. Su carrera artística comenzó a mediados de los años cincuenta cuando decidió ser pintor tras licenciarse en Derecho y haber estudiado música. Vivió en París un clima de libertad entonces difícil en España y allí amplía sus conocimientos sobre la vanguardia.
Su obra se conforma en los años sesenta recogiendo tres influencias básicas: el informalismo, el arte Pop y el geometrismo. Con estos elementos, algunos contradictorios, configura un estilo ya propio, que ha tenido una fuerte influencia sobre artistas de las siguientes generaciones.
Ha utilizado en los setenta la fotografía y otras técnicas de transformación de la imagen como maquinaria de disección y análisis del proceso pictórico, posteriormente incorporado las nuevas tecnologías digitales.
A partir de los años 80 alcanza su madurez creativa con un estilo artístico inconfundible que lo ha mantenido alejado de grupos y tendencias en una especie de automarginación.
Gordillo es, sin duda alguna, una de las figuras más influyentes y punto de referencia esencial del arte español del último medio siglo.
Entre sus numerosas exposiciones en espacios públicos cabe destacar las siguientes exposiciones antológicas; MACBA (Barcelona, 1999), Museum Folkwang (Essen 2000), IVAM (Valencia 1993), Meadows Museum (Dallas, 1994), Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (Madrid, 2007), Kunst Museum (Bonn, 2008), CAAC (Sevilla 2016) y el CGAC (Santiago de Compostela 2017).
Ha recibido numerosos premios y reconocimientos entre los que destacamos el Premio Nacional de Artes Plásticas (1981) y el Premio Velázquez a las Artes Plásticas (2007).
FOTOALIMENTACIÓN
Presentamos al Gordillo más cercano a la fotografía.
El artista utiliza desde principios de los años 70 la fotografía con la finalidad de encontrar otras opciones al color dominante en su pintura: por abrir una investigación neutralizadora de su utilización violenta de colores complementarios.
Esta práctica fotográfica experimental le permite indagar sobre la construcción, reconstrucción y destrucción de la imagen. Técnicas de transformación como la fotografía pero también la imprenta, la fotocopia y el collage reciclándose y trabajando en espiral. A través de esas técnicas Gordillo adopta modos del arte óptico y constructivista como la seriación, la repetición, las variantes y diferencias entre lo casi idéntico que le permiten desdoblar, simultanear y copiar una misma imagen obsesivamente.
Trabajando con el negativo y el positivo de la imagen, superpuestos o a veces ligeramente desplazados, y también descompuestos en los cuatro colores de la cuatricromía, Gordillo convierte las imágenes resultantes en “esquizoides”, un estilo singular empapado de melancolía irónica en parte influenciado por su larga practica psicoanalítica.
Gordillo, en su afán coleccionista, acumula tanto objetos banales de la cultura popular como imágenes de la prensa haciendo una amplia radiografía de la realidad; de todo ello se decantan imágenes de carácter psicodélico a veces cercanas al pop.
Esta exposición muestra dos etapas con claras diferencias: una primera con el trabajo fotográfico de los 70, casi en su totalidad en blanco y negro y otra posterior donde ya aparece el color y la utilización de la nueva tecnología digital que le abre a Gordillo un campo casi infinito a la experimentación.
Hacia 1980 Juana Francés abandona la crítica social para adentrarse de nuevo en la abstracción evocando, con sutiles referencias, cometas y paisajes submarinos. Una especie de viaje, desde el fondo del mar hasta el cielo, con el círculo y el rectángulo como figuras geométricas esenciales. Son obras sobre papel en las que el movimiento y el color estallan en armonía lírica con clara vocación de trascendencia.
Este camino de plenitud y madurez quedará truncado definitivamente por la muerte de Pablo Serrano, su compañero, en el año 1985. Juana vuelve entonces a los lienzos de gran violencia gestual y carga matérica, oscuros y dramáticos espacios siderales donde se refleja el dolor y que se relacionan con las primeras pinturas informalistas de la artista alicantina.
El Museo de Arte Contemporáneo Esteban Vicente, inaugurado en abril de 1998, alberga una colección de 153 obras del artista Esteban Vicente (Turégano, Segovia 1903 – Long Island, New York, 2001), miembro de uno de los movimientos más importantes de la segunda mitad del siglo XX como fue el Expresionismo Abstracto Americano. Esta colección, donada generosamente por el artista, abarca toda su trayectoria artística y vital y es un punto de referencia fundamental para los investigadores y estudiosos interesados en la época.
El título de la exposición Esteban Vicente. La pintura tiene que ser pobre hace alusión a un texto escrito por el artista, originalmente en inglés «Painting shoud be poor» que nos habla sobre el proceso de creación de una obra de arte y sobre el significado de su pintura. La muestra comprende una selección de 27 obras de la Colección Permanente del Museo de Arte Contemporáneo Esteban Vicente que permite hacer un recorrido por la evolución del artista en sus diferentes etapas creativas.
Esteban Vicente se forma en España, cerca de los postulados de la Escuela de París y de los poetas pintores de la generación del 27. En 1936 marcha a EE.UU y se instala en Nueva York adscribiéndose a la corriente del expresionismo abstracto. Desde las composiciones enmarañadas y abigarradas de los primeros 50, su pintura evolucióna, en los años 60, hacia el mayor protagonismo de las formas que ordenan al mismo tiempo la composición. En los 70 el color conquista por completo la obra y cambia el pincel por el uso del aérografo, lo que le permite atrapar la luz gracias a la saturación del color. Esteban Vicente muestra un paisaje interior reducido a color, veladuras y matices, en una búsqueda constante del color y de la luz. En los 80 y 90, la pintura de Esteban Vicente alcanza la libertad; las formas orgánicas y diversas retoman la naturaleza como tema principal en formato de gran tamaño, los colores se multiplican, la luz emana de las obras, el color es la luz.
Una búsqueda de la luz que se convierte en esencial también en la creación de Eusebio Sempere en este caso a través de la abstracción geométrica y que se percibe en el propio espacio arquitectónico del MACA. Esta exposición es fruto de la colaboración entre el Museo de Arte Contemporáneo Esteban Vicente y el Museo de Arte Contemporáneo de Alicante, instituciones afines en tanto que contemplan entre sus funciones, la de promover la programación de exposiciones temporales que complementan la visión y estudio del arte contemporáneo.