Ana Teresa Ortega es Premio Nacional de Fotografía de 2020. El jurado ha reconocido a una de las artistas que más ha contribuido a hacer de la fotografía una forma de arte contemporáneo. Su obra está guiada por una voluntad indagatoria de los límites y posibilidades del medio fotográfico como lenguaje híbrido, que dialoga con la tridimensionalidad y en constante reflexión.
Su trabajo liberó a la fotografía de la función documental que hasta los setenta dominaba en el medio. Sus primeros trabajos experimentaron desde la retórica visual con el soporte y el uso del montaje, sobre todo con sus fotoesculturas de los años 90. En las primeras décadas de los 2000, Ortega entiende la fotografía como herramienta de construcción de la memoria e historia colectivas y sus imágenes invocan un tiempo otro en que el pasado olvidado y la historia que no fue, pueden comparecer.
Es lo que sucede en Pensadores (2002), donde el pensamiento sobre la herencia intelectual del siglo XX y su transmisión, se hacen imagen. A partir de un juego entre instalación y fotomontaje, se fotografían proyecciones de rostros de escritores sobre espacios arquitectónicos vacíos. Las imágenes muestran estos retratos, extraídos de enciclopedias, sobre fachadas, muros interiores, pasillos o en vanos de puertas y escaleras: el rostro agigantado de Walter Benjamin se corta en la esquina de una fábrica; la mirada de Ángel Valente se encuadra entre pilares de cemento; Joyce parece suspirar, meditabundo, largo como una persiana.
La serie cuenta con 24 imágenes de retratos proyectados, de la Z de Zambrano hasta la A de Arendt, y conforma un alfabeto inverso del legado intelectual del siglo, con una peculiaridad, todos los retratos pertenecen a pensadores exiliados: Escritores reacios al ambiente social, político y cultural de su época, que vieron en la escritura el lugar y refugio donde expresar su descontento con el mundo. Sus escritos comprometidos reflejan la libertad, la inteligencia y la esperanza y sus diferentes concepciones del mundo hoy permanecen vivas en nuestra memoria.
Las fotografías se tomaron en espacios suburbanos, porque hablan de un pensamiento en los márgenes, metáfora del confinamiento físico o psicológico que todos sufrieron. Se trata de pensar el exilio. No de hacer volver a quien se fue –quizá nunca estuvo presente–, sino de invocarlo en tanto que perdido. Y hacerlo a través de fotografías de fotografías proyectadas de una tercera fotografía que es el retrato enciclopédico, con una reflexión sobre la huella: las fotografías, en tanto que impronta de luz, son la huella y conforman el rastro de aquello exiliado en la memoria: un exilio de luz. Mirar la mirada de Valente, Joyce y Benjamin y pensar su huella. Como si el pasado no estuviera muerto. Como si ni siquiera fuera pasado.
Esta obra pertenece a la Colección Art Contemporani de la Generalitat Valenciana. Desde 2017 la Consellería de Educació, Cultura i Esport mantiene una línea de adquisición de obras de arte con el doble propósito de dinamizar el mercado artístico contemporáneo, a la vez que reunir una colección de obras representativas de la actualidad artística en nuestra Comunitat. Distintas generaciones y sensibilidades que abordan el proceso de creación artística ofreciendo nuevas perspectivas sobre vuestro mundo más cercano.
Teniendo en consideración que en 2021 el Museo de Arte Contemporáneo de Alicante celebra su décimo aniversario, que cuando abrió sus puertas lo hizo dedicando una planta a la Colección Juana Francés legada a este museo por la artista a su fallecimiento, y teniendo en consideración que la revisión de su obra se plantea como una exigencia contemporánea, proponemos la exposición de una parte significativa de la obra de Juana correspondiente a las etapas informalista y surrealista. Las tierras y las cajas que abarcan un periodo desde 1957 hasta 1979. JUANA FRANCÉS
Atravesando la materia de improviso
Juana Francés de la Campa (Alicante, 1924 – Madrid, 1990) es una de las artistas más contundentes del panorama artístico español de la segunda mitad del siglo XX. Había muy pocas mujeres en primera línea de vanguardia pero ella siempre estuvo allí, con personalidad propia, atenta a las preocupaciones plásticas de una generación de artistas que revolucionaron el arte, impulsados por una situación política, social y cultural coercitiva.
La pintura de Juana desprende un rumor insistente: un profundo desasosiego, una angustia que aflora en todas sus obras. Ya sea por el tema, por la composición, por el gesto, por la materia o por el color, la pintura de Juana Francés está envuelta en una atmósfera irrespirable. Son obras duras, complejas, comprometidas y asfixiantes… pero de una gran calidad pictórica que destacaron entonces en las más importantes bienales y exposiciones internacionales del arte español contemporáneo. Juana contaba con el reconocimiento nacional e internacional. La historia del arte la ha olvidado después. Y es necesario recuperarla.
Juana Francés realizó en 1990, un acto de generosidad con la ciudad de Alicante. A su muerte donó su colección a los museos de cuatro ciudades españolas: Zaragoza, Madrid, Valencia y Alicante. Así fue y hoy, el Legado Juana Francés pertenece a los fondos del Museo de Arte Contemporáneo de Alicante para disfrute de todos.
Me interesa la materia como medio, 1956-1963
A mediados de los años 50, se aventura en una de sus etapas más fructíferas: el informalismo matérico. Una investigación pictórica que le llevó a formar parte (siendo la única mujer), del grupo El Paso, colectivo de gran importancia en el panorama artístico español de mediados del siglo XX. A esta época pertenecen una serie espléndida de obras arriesgadas donde los grises, sienas y tostados, los colores de la tierra, y el negro o el blanco, regado o goteado, conviven con la materia trabajada con una manifiesta violencia gestual, creando composiciones dinámicas, abiertas y expandidas. Al principio son arenas y tierras de distintos grosores para poco después, incorporar materiales de desecho y fragmentos de la naturaleza: objetos encontrados, trozos de ladrillo, cerámica, vidrios, etc. configurando unos collages naturalistas cercanos a los planteamientos dadaístas o al arte povera.
¿Somos ya robots o empieza la función? 1963-1979
En las últimas pinturas informalistas se adivinan ya una formas humanoides que pronto se convertirán en rostros monstruosos, configurados por una masa pictórica en la que se van incorporando fragmentos de objetos: anteojos, esferas de reloj, piezas de radio, tuercas, enchufes, bujías, cables, etc. a modo de ensamblajes tecnológicos. Cabezas alojadas en cajas como si fueran ventanas, en edificios y escenarios urbanos, que aprisionan a unos seres con patas o ruedas. Son los rotópedos, protagonistas absolutos de unas obras que crecen en tridimensionalidad para expresar la incomunicación de la contemporaneidad y del progreso técnico.
Los irónicos títulos de estas obras evocan la soledad del ser humano arrollado por las mismas fuerzas que él mismo ha creado. Es para Juana, un periodo de madurez artística donde subyace la crítica a una sociedad que todo lo numera y archiva, donde la persona, cosificada, experimenta una profunda soledad en el inmenso griterío del mundo en que vivimos.
Eusebio Sempere y su compañero Abel Martín aprendieron en París la técnica de serigrafía. A su vuelta a España en 1960, introducen esta técnica de estampación realizando bellísimas serigrafías de ellos mismos y de sus amigos artistas difundiendo así el arte abstracto hasta ese momento desconocido. Al principio, Sempere y Abel trabajaban juntos y después, a mediados de los años 60, Abel solo se encargaba del proceso técnico. Y así se convirtió en figura clave en la reproducción y difusión del arte contemporáneo en nuestro país.
La profunda convicción de que la obra gráfica merecía status de obra original, de que ponía el arte contemporáneo al alcance de una gran mayoría de público convirtiéndolo en fenómeno de masas y el respeto y entusiasmo que ambos profesan por la obra gráfica, repercute en la propia Colección Arte Siglo XX. Una impresionante muestra de dibujos, grabados, litografías y serigrafías viene a completar la extensa nómina de artistas imprescindibles, recorriendo así los territorios sugerentes del entramado artístico del siglo XX. Esta exposición muestra las obras realizadas en el contexto concreto, desde los cinéticos de París a los geométrico españoles.
La obra de Eusebio Sempere estampada en serigrafía por Abel Martín es bien conocida y un alarde de técnica y oficio. Sin embargo, es muy poco conocida la obra estampada que realiza Abel Martín como artista. Se desarrolla en apenas cuatro años, desde 1968 a 1972 y comprende muy pocas piezas, algunas de las cuales se muestran aquí.
Cuando conocemos a alguien lo primero que miramos es su cara en busca de los signos que la distinguen. Seguimos su mirada, sus gestos, y estamos atentos a cada una de sus expresiones. Lo mismo hacemos cuando miramos un retrato, sea en pintura, fotografía, escultura o película, aunque sabemos que es una representación, una imagen compuesta por alguien con una intención concreta.
Tradicionalmente, el retrato ha sido un medio para crear la imagen propia de un personaje y distinguirla del resto de la sociedad. La fidelidad y la semejanza con el sujeto retratado han sido condición esencial, aunque el fin último siempre ha sido el de reflejar su identidad. Y es aquí donde el arte nos plantea interrogantes: pintar, fotografiar, dibujar... no es reproducir o revelar un «yo» sino que es crear una imagen. Hoy en día todos nos retratamos continuamente pero, como decía Roland Barthes, cuando miramos al objetivo de una cámara actuamos como si fuéramos «otro». Popularmente decimos que la cámara no miente, pero todos sabemos que en el retrato hay algo de ficción, que en realidad es una re-presentación.
El retrato ha llegado a nuestros días ampliando su definición. Con nuevos conceptos, técnicas y lenguajes, el arte más reciente despliega múltiples posibilidades de producir imágenes de la condición humana y de explorar la compleja noción de identidad, así como las implicaciones sociales que ésta conlleva. Las obras expuestas proceden de la Colección “la Caixa” de arte contemporáneo y aquí reunidas nos devuelven la mirada como un espejo social en el que nos hacemos aquellas preguntas tan eternamente humanas: ¿quiénes son? ¿cómo los veo? ¿quién soy yo? ¿cómo me ven?
Un conjunto reducido de artistas plásticos Eusebio Sempere, Francisco Sobrino, Eduardo Sanz, Jordi Teixidor, José Mª Yturralde, Joaquín Michavila y Ramón de Soto así como los músicos Tomás Marco y Francisco Llácer, inspirados programáticamente por el crítico Vicente Aguilera Cerni, articularon una consistente propuesta artística de corte gestáltico e integradora de disciplinas en consonancia con el panorama europeo que se debatía entre el realismo crítico de raigambre pop y la abstracción geométrica. En el entorno valenciano, esta dialéctica se observa claramente en la alternancia que en aquella época caracterizó los posicionamientos de Aguilera Cerni, tan influenciado por el italiano Giulio Carlo Argan.
`Antes del Arte´ supuso la radicalización de algunas ideas que se fundamentaron antes en el proyecto Arte Normativo de 1960 y que estudiamos en la primera exposición que tuvo lugar en el propio MACA, del 13 de diciembre de 2010 al 6 de febrero de 2011. Los artistas de `Antes del Arte´ insisten en la recuperación de la voluntad de vincular arte y ciencia, interés propio de algunas vanguardias históricas que había permanecido latente en la tradición de la abstracción geométrica. Antes del Arte constituyó también un precedente inmediato de las actividades del Centro de Cálculo de la Universidad de Madrid de las que ahora también se cumplen 50 años. `Antes del Arte´ es también un esfuerzo contextualizador del sistema cultural valenciano en el entorno europeo en la línea de respaldo al arte gestáltica de Argan como una nueva vía superadora de la crisis del informalismo europeo y debe de ponerse en relación con la exposición ‘Le mouvement’ de 1955 en la Galería Denise René de París y con la exposición ‘The Responsive Eye’ del MOMA de Nueva York en 1965.
Ahora se cumplen 50 años de aquella aventura y esta exposición, comisariada por el arquitecto Santiago Pastor Vila y producida por el Vicerrectorado de Cultura y Deporte de la Universitat de València y la Fundació General de esta institución académica, constituye una mirada retrospectiva sobre la corta andadura, aunque tremendamente intensa, de este colectivo artístico en un tiempo de especial trascendencia histórica como el que rodea el año 1968. Se han reunido muchas de las obras que integraron las tres principales muestras del grupo en el Colegio de Arquitectos de València y la Galería Eurocasa de Madrid en 1968 y en la Galería As de Barcelona en 1969.
Medio siglo después, esta exposición aniversario, que ahora itinera desde València al MACA, pretende recrear el ambiente visual y sonoro de aquellas muestras capaces de generar diversas experiencias ópticas, perceptivas y estructurales, recurriendo en muchas ocasiones, a los mismos fundamentos físicos que empleaban los mass media y las compañías publicitarias de la época. También se muestran a modo de contexto, producciones de estos artistas en los años inmediatamente anteriores y posteriores a su pertenencia al grupo, lo que permite apreciar el efecto que tuvo en sus trayectorias ‘Antes del Arte’, especialmente en aquellos que se encontraban en la etapa inicial de su itinerario artístico.
En colaboración con Fundación general de la Universitat de València
Antes del Arte cinquanta anys després
Año:2019
Pag:246
Edición:Fundació General de la Universitat de València
Depósito legal:V-2226-2019
ISBN:978-84-9133-242-8
Diseño:Santiago Pastor Vila, Mercedes Jaén Ruiz
Encuadernación:Rústica
Dimensiones:24 x 17 cm
Catálogo exposición del grupo valenciano creativo " Antes del Arte", que duro en activo dos años, entre 1968 y 1969, configuró uno de los periodos de esplendor del arte contemporáneo en la Comunidad Valenciana. Las obras Proceden de colecciones privadas y de instituciones como el IVAM, el MACA de Alicante o la Fundación Juan March. En la Sala Martínez Guerricabeitia del Centrel Cultural La Nau de la Universidad de Valencia, del 22 feebrero al 9 de junio de 2019. En el MACA del 18 de junio al 15 de septiembre de 2019.
Comisariada por Santiago Pastor Vila. Organizada por el Ayuntament d'Alacant. Regidoria de Cultura y MACA Museo Arte Contemporáneo de Alicante. Universitat de València, Vicerectorat de Cultura i Esport. Fundación General de la Univesitat de València-Col-leccioó Martínez Guerricabeitia.
Un conjunto reducido de artistas plásticos Eusebio Sempere, Francisco Sobrino, Eduardo Sanz, Jordi Teixidor, José Mª Yturralde, Joaquín Michavila y Ramón de Soto así como los músicos Tomás Marco y Francisco Llácer, inspirados programáticamente por el crítico Vicente Aguilera Cerni, articularon una consistente propuesta artística de corte gestáltico e integradora de disciplinas en consonancia con el panorama europeo que se debatía entre el realismo crítico de raigambre pop y la abstracción geométrica. En el entorno valenciano, esta dialéctica se observa claramente en la alternancia que en aquella época caracterizó los posicionamientos de Aguilera Cerni, tan influenciado por el italiano Giulio Carlo Argan.
`Antes del Arte´ supuso la radicalización de algunas ideas que se fundamentaron antes en el proyecto Arte Normativo de 1960 y que estudiamos en la primera exposición que tuvo lugar en el propio MACA, del 13 de diciembre de 2010 al 6 de febrero de 2011. Los artistas de `Antes del Arte´ insisten en la recuperación de la voluntad de vincular arte y ciencia, interés propio de algunas vanguardias históricas que había permanecido latente en la tradición de la abstracción geométrica. Antes del Arte constituyó también un precedente inmediato de las actividades del Centro de Cálculo de la Universidad de Madrid de las que ahora también se cumplen 50 años. `Antes del Arte´ es también un esfuerzo contextualizador del sistema cultural valenciano en el entorno europeo en la línea de respaldo al arte gestáltica de Argan como una nueva vía superadora de la crisis del informalismo europeo y debe de ponerse en relación con la exposición ‘Le mouvement’ de 1955 en la Galería Denise René de París y con la exposición ‘The Responsive Eye’ del MOMA de Nueva York en 1965.
Ahora se cumplen 50 años de aquella aventura y esta exposición, comisariada por el arquitecto Santiago Pastor Vila y producida por el Vicerrectorado de Cultura y Deporte de la Universitat de València y la Fundació General de esta institución académica, constituye una mirada retrospectiva sobre la corta andadura, aunque tremendamente intensa, de este colectivo artístico en un tiempo de especial trascendencia histórica como el que rodea el año 1968. Se han reunido muchas de las obras que integraron las tres principales muestras del grupo en el Colegio de Arquitectos de València y la Galería Eurocasa de Madrid en 1968 y en la Galería As de Barcelona en 1969.
Medio siglo después, esta exposición aniversario, que ahora itinera desde València al MACA, pretende recrear el ambiente visual y sonoro de aquellas muestras capaces de generar diversas experiencias ópticas, perceptivas y estructurales, recurriendo en muchas ocasiones, a los mismos fundamentos físicos que empleaban los mass media y las compañías publicitarias de la época. También se muestran a modo de contexto, producciones de estos artistas en los años inmediatamente anteriores y posteriores a su pertenencia al grupo, lo que permite apreciar el efecto que tuvo en sus trayectorias ‘Antes del Arte’, especialmente en aquellos que se encontraban en la etapa inicial de su itinerario artístico.
En los años setenta empleé la fotografía en blanco y negro con numerosos propósitos, pero quizás el más importante y el que he mantenido a lo largo del tiempo, es el de analizar los elementos orgánicos de la pintura, neutralizando y cosificando el gesto.
En la actualidad trato de crear espacios en los que la pintura y la fotografía dialogan e interactúan entre sí; intento articular maneras para la expansión de la fotografía en mi obra.
Me sigue interesando primordialmente la pintura como interrogación corporal; no obstante, la intervención técnica de la fotografía crea una tensión dialéctica, un espacio mental en crecimiento.
Luis Gordillo
GORDILLO: UN ARTISTA IMPRESCINDIBLE
Luis Gordillo nace en Sevilla en 1934. Su carrera artística comenzó a mediados de los años cincuenta cuando decidió ser pintor tras licenciarse en Derecho y haber estudiado música. Vivió en París un clima de libertad entonces difícil en España y allí amplía sus conocimientos sobre la vanguardia.
Su obra se conforma en los años sesenta recogiendo tres influencias básicas: el informalismo, el arte Pop y el geometrismo. Con estos elementos, algunos contradictorios, configura un estilo ya propio, que ha tenido una fuerte influencia sobre artistas de las siguientes generaciones.
Ha utilizado en los setenta la fotografía y otras técnicas de transformación de la imagen como maquinaria de disección y análisis del proceso pictórico, posteriormente incorporado las nuevas tecnologías digitales.
A partir de los años 80 alcanza su madurez creativa con un estilo artístico inconfundible que lo ha mantenido alejado de grupos y tendencias en una especie de automarginación.
Gordillo es, sin duda alguna, una de las figuras más influyentes y punto de referencia esencial del arte español del último medio siglo.
Entre sus numerosas exposiciones en espacios públicos cabe destacar las siguientes exposiciones antológicas; MACBA (Barcelona, 1999), Museum Folkwang (Essen 2000), IVAM (Valencia 1993), Meadows Museum (Dallas, 1994), Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (Madrid, 2007), Kunst Museum (Bonn, 2008), CAAC (Sevilla 2016) y el CGAC (Santiago de Compostela 2017).
Ha recibido numerosos premios y reconocimientos entre los que destacamos el Premio Nacional de Artes Plásticas (1981) y el Premio Velázquez a las Artes Plásticas (2007).
FOTOALIMENTACIÓN
Presentamos al Gordillo más cercano a la fotografía.
El artista utiliza desde principios de los años 70 la fotografía con la finalidad de encontrar otras opciones al color dominante en su pintura: por abrir una investigación neutralizadora de su utilización violenta de colores complementarios.
Esta práctica fotográfica experimental le permite indagar sobre la construcción, reconstrucción y destrucción de la imagen. Técnicas de transformación como la fotografía pero también la imprenta, la fotocopia y el collage reciclándose y trabajando en espiral. A través de esas técnicas Gordillo adopta modos del arte óptico y constructivista como la seriación, la repetición, las variantes y diferencias entre lo casi idéntico que le permiten desdoblar, simultanear y copiar una misma imagen obsesivamente.
Trabajando con el negativo y el positivo de la imagen, superpuestos o a veces ligeramente desplazados, y también descompuestos en los cuatro colores de la cuatricromía, Gordillo convierte las imágenes resultantes en “esquizoides”, un estilo singular empapado de melancolía irónica en parte influenciado por su larga practica psicoanalítica.
Gordillo, en su afán coleccionista, acumula tanto objetos banales de la cultura popular como imágenes de la prensa haciendo una amplia radiografía de la realidad; de todo ello se decantan imágenes de carácter psicodélico a veces cercanas al pop.
Esta exposición muestra dos etapas con claras diferencias: una primera con el trabajo fotográfico de los 70, casi en su totalidad en blanco y negro y otra posterior donde ya aparece el color y la utilización de la nueva tecnología digital que le abre a Gordillo un campo casi infinito a la experimentación.
Autores:Rosa María Castells, Enric Mira Pastor, Mª Jesús Tudelilla Laguardia, Isabel Tejeda Martín
Año:2019
Pag:189
Edición:Consorcio de Museos de la Generalitat Valenciana
Depósito legal:V-1840-2019
ISBN:978-84-482-6374-4
Diseño:Lydia Girón Plaza
Encuadernación:Rústica
Dimensiones:30 x 21 cm
Catálogo exposición itinerante de Luis Gordillo (Sevilla, 1934), nos muestra al Gordillo más cercano a la fotografía. Trabajando con el negativo y el positivo de la imagen, superpuestos o a veces ligeramente desplazados, y también descompuestos en los cuatro colores de la cuatricromía. En el MACA, de octubre 2018 a enero 2019 y en el Centro del Carmen de Valencia, de mayo a septiembre, 2019.
Comisariado por Luis Gordillo y Rosa María Castells.
En los años setenta empleé la fotografía en blanco y negro con numerosos propósitos, pero quizás el más importante y el que he mantenido a lo largo del tiempo, es el de analizar los elementos orgánicos de la pintura, neutralizando y cosificando el gesto.
En la actualidad trato de crear espacios en los que la pintura y la fotografía dialogan e interactúan entre sí; intento articular maneras para la expansión de la fotografía en mi obra.
Me sigue interesando primordialmente la pintura como interrogación corporal; no obstante, la intervención técnica de la fotografía crea una tensión dialéctica, un espacio mental en crecimiento.
Luis Gordillo
GORDILLO: UN ARTISTA IMPRESCINDIBLE
Luis Gordillo nace en Sevilla en 1934. Su carrera artística comenzó a mediados de los años cincuenta cuando decidió ser pintor tras licenciarse en Derecho y haber estudiado música. Vivió en París un clima de libertad entonces difícil en España y allí amplía sus conocimientos sobre la vanguardia.
Su obra se conforma en los años sesenta recogiendo tres influencias básicas: el informalismo, el arte Pop y el geometrismo. Con estos elementos, algunos contradictorios, configura un estilo ya propio, que ha tenido una fuerte influencia sobre artistas de las siguientes generaciones.
Ha utilizado en los setenta la fotografía y otras técnicas de transformación de la imagen como maquinaria de disección y análisis del proceso pictórico, posteriormente incorporado las nuevas tecnologías digitales.
A partir de los años 80 alcanza su madurez creativa con un estilo artístico inconfundible que lo ha mantenido alejado de grupos y tendencias en una especie de automarginación.
Gordillo es, sin duda alguna, una de las figuras más influyentes y punto de referencia esencial del arte español del último medio siglo.
Entre sus numerosas exposiciones en espacios públicos cabe destacar las siguientes exposiciones antológicas; MACBA (Barcelona, 1999), Museum Folkwang (Essen 2000), IVAM (Valencia 1993), Meadows Museum (Dallas, 1994), Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (Madrid, 2007), Kunst Museum (Bonn, 2008), CAAC (Sevilla 2016) y el CGAC (Santiago de Compostela 2017).
Ha recibido numerosos premios y reconocimientos entre los que destacamos el Premio Nacional de Artes Plásticas (1981) y el Premio Velázquez a las Artes Plásticas (2007).
FOTOALIMENTACIÓN
Presentamos al Gordillo más cercano a la fotografía.
El artista utiliza desde principios de los años 70 la fotografía con la finalidad de encontrar otras opciones al color dominante en su pintura: por abrir una investigación neutralizadora de su utilización violenta de colores complementarios.
Esta práctica fotográfica experimental le permite indagar sobre la construcción, reconstrucción y destrucción de la imagen. Técnicas de transformación como la fotografía pero también la imprenta, la fotocopia y el collage reciclándose y trabajando en espiral. A través de esas técnicas Gordillo adopta modos del arte óptico y constructivista como la seriación, la repetición, las variantes y diferencias entre lo casi idéntico que le permiten desdoblar, simultanear y copiar una misma imagen obsesivamente.
Trabajando con el negativo y el positivo de la imagen, superpuestos o a veces ligeramente desplazados, y también descompuestos en los cuatro colores de la cuatricromía, Gordillo convierte las imágenes resultantes en “esquizoides”, un estilo singular empapado de melancolía irónica en parte influenciado por su larga practica psicoanalítica.
Gordillo, en su afán coleccionista, acumula tanto objetos banales de la cultura popular como imágenes de la prensa haciendo una amplia radiografía de la realidad; de todo ello se decantan imágenes de carácter psicodélico a veces cercanas al pop.
Esta exposición muestra dos etapas con claras diferencias: una primera con el trabajo fotográfico de los 70, casi en su totalidad en blanco y negro y otra posterior donde ya aparece el color y la utilización de la nueva tecnología digital que le abre a Gordillo un campo casi infinito a la experimentación.
Hacia 1980 Juana Francés abandona la crítica social para adentrarse de nuevo en la abstracción evocando, con sutiles referencias, cometas y paisajes submarinos. Una especie de viaje, desde el fondo del mar hasta el cielo, con el círculo y el rectángulo como figuras geométricas esenciales. Son obras sobre papel en las que el movimiento y el color estallan en armonía lírica con clara vocación de trascendencia.
Este camino de plenitud y madurez quedará truncado definitivamente por la muerte de Pablo Serrano, su compañero, en el año 1985. Juana vuelve entonces a los lienzos de gran violencia gestual y carga matérica, oscuros y dramáticos espacios siderales donde se refleja el dolor y que se relacionan con las primeras pinturas informalistas de la artista alicantina.
El Museo de Arte Contemporáneo Esteban Vicente, inaugurado en abril de 1998, alberga una colección de 153 obras del artista Esteban Vicente (Turégano, Segovia 1903 – Long Island, New York, 2001), miembro de uno de los movimientos más importantes de la segunda mitad del siglo XX como fue el Expresionismo Abstracto Americano. Esta colección, donada generosamente por el artista, abarca toda su trayectoria artística y vital y es un punto de referencia fundamental para los investigadores y estudiosos interesados en la época.
El título de la exposición Esteban Vicente. La pintura tiene que ser pobre hace alusión a un texto escrito por el artista, originalmente en inglés «Painting shoud be poor» que nos habla sobre el proceso de creación de una obra de arte y sobre el significado de su pintura. La muestra comprende una selección de 27 obras de la Colección Permanente del Museo de Arte Contemporáneo Esteban Vicente que permite hacer un recorrido por la evolución del artista en sus diferentes etapas creativas.
Esteban Vicente se forma en España, cerca de los postulados de la Escuela de París y de los poetas pintores de la generación del 27. En 1936 marcha a EE.UU y se instala en Nueva York adscribiéndose a la corriente del expresionismo abstracto. Desde las composiciones enmarañadas y abigarradas de los primeros 50, su pintura evolucióna, en los años 60, hacia el mayor protagonismo de las formas que ordenan al mismo tiempo la composición. En los 70 el color conquista por completo la obra y cambia el pincel por el uso del aérografo, lo que le permite atrapar la luz gracias a la saturación del color. Esteban Vicente muestra un paisaje interior reducido a color, veladuras y matices, en una búsqueda constante del color y de la luz. En los 80 y 90, la pintura de Esteban Vicente alcanza la libertad; las formas orgánicas y diversas retoman la naturaleza como tema principal en formato de gran tamaño, los colores se multiplican, la luz emana de las obras, el color es la luz.
Una búsqueda de la luz que se convierte en esencial también en la creación de Eusebio Sempere en este caso a través de la abstracción geométrica y que se percibe en el propio espacio arquitectónico del MACA. Esta exposición es fruto de la colaboración entre el Museo de Arte Contemporáneo Esteban Vicente y el Museo de Arte Contemporáneo de Alicante, instituciones afines en tanto que contemplan entre sus funciones, la de promover la programación de exposiciones temporales que complementan la visión y estudio del arte contemporáneo.
No es que la ficción y la realidad sean términos contrapuestos, sino que la ficción es un modo, un instrumento para articular un determinado modelo de lo real, reflexiona Joan Fontcuberta.
Ficción que nos propone Fontcuberta enfrentada a la realidad que construye García Alix. Memoria y ambigüedad que están presentes en la obra de estos dos artistas tan dispares, tan opuestos en su modo de entender la fotografía que parecen alcanzar las mismas cotas de veracidad y mentira. Un valor documental que se otorga a las imágenes que conforman este pequeño conjunto salido de la noche.
La fotografía en blanco y negro es una técnica clásica pero tan difícil que solo se descubre a través de los grandes fotógrafos. No en vano fueron premiados con el Premio Nacional de Fotografía de 1998 y 1999.
La Colección Arte Siglo XX fue donada por el artista alicantino Eusebio Sempere a la ciudad de Alicante para inaugurar el 5 de noviembre de 1977 el Museo de La Asegurada, uno de los primeros museos de arte contemporáneo de España. Hace ahora 40 años. Fundar un museo en plena transición democrática era un hecho político en sí mismo: lo de Sempere era una actitud y un convencimiento. Donar su colección privada fue consecuencia de un profundo compromiso con el arte contemporáneo. Un acto de fe extremadamente generoso que tal día convocó a las personalidades artísticas más importantes junto a un Sempere pletórico convencido de la trascendencia de su gesto.
Hoy, la Colección Arte Siglo XX constituye el pilar básico del MACA - Museo de Arte Contemporáneo de Alicante. Una colección excelente, con vocación internacional, coherente y eficaz, que guarda las mejores obras de los protagonistas de casi todas las tendencias artísticas del arte del siglo XX. Está compuesta por 177 obras de 117 artistas entre pinturas, esculturas, dibujos y obra gráfica que se han ido mostrando, a lo largo de la historia y por diversos motivos, de forma fragmentaria.
Nunca hasta ahora se había mostrado completa al mismo tiempo. Y este 40 aniversario es un buen motivo para ello. Ocupando la Planta Baja y la Planta Primera podemos descubrir la gran importancia de esta Colección Arte Siglo XX. Las 177 piezas, los 117 artistas con el mismo objetivo que su fundador: facilitar el acceso del público al arte contemporáneo.