Desprogramar el drama

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Obras de la Colección Fundación Mediterráneo.
El Museo de Arte Contemporáneo de Alicante presenta la exposición “Desprogramar el drama”, de Eulàlia Valldosera. La muestra reúne la instalación La Caída. Salir de las llamas para caer en las brasas de 1996, dos fotografías de la serie El ombligo del mundo de 1993, las tres pertenecientes a la Colección Fundación Mediterráneo en depósito en el MACA, y nueve fotografías de la serie Lazos familiares de 2012, propiedad de la artista. Con múltiples significados, intrigante y compleja La Caída es un referente en la historia del arte de los años 90, una de las instalaciones más significativas de la artista catalana y su montaje se ha convertido en un desafío pues hace más de veinte años que no se muestra al público. Es una obra fundamental en la trayectoria de la artista, una instalación compleja y enigmática que habla de un accidente emocional, la imposibilidad de salir de una situación aun intentando comportamientos distintos. El cuestionamiento mismo de la pareja en su entorno doméstico, una historia carente de narración que se despliega en el espacio donde el espectador se encuentra atrapado como testigo y artífice del problema. Lazos familiares es una serie de fotografías de la intimidad y pone en evidencia las relaciones sentimentales visibles y ocultas que los miembros de cada familia sufren, gozan o padecen. Implicaciones complejas e inevitables que redefinen el modelo mismo de familia en continua transformación. La imagen real y su sombra aparecen y conviven en el mismo espacio, se solapan, se fragmentan, se suman en una imagen final a modo de collage de transparencias: la realidad visible está hecha a partir de muchas capas o niveles de comprensión de una misma situación anímica. El ombligo del mundo fue uno de los trabajos más transgresores del arte español de los años 90 y génesis fundamental del trabajo de Eulàlia Valldosera que renuncia a la práctica retrógrada de la pintura bidimensional que le enseñaron. Parte de un hecho banal como fumar cigarrillos, un elemento convertido en metáfora del consumo, la meditación y la fugacidad del tiempo. En todas las obras, el drama está a la vista. Recuperado. Reprogramado. Los hechos no se relatan, sino que se representan. Por medio de la realidad y de su sombra, de la proyección de la luz y del movimiento. Con una mirada propia, Valldosera recrea escenas dramatizadas que reflejan simultáneamente la presencia y la ausencia, la memoria y el deseo, donde la sombra evoca una búsqueda interior que remite al mundo del subconsciente, no solo como espectro de un pasado no resuelto, sino también como una forma auténtica de la realidad. Es necesario pues volver al inicio, desprogramar y eliminar los patrones fijos de comportamiento para decidir qué camino seguir. Eulàlia Valldosera Villafranca del Penedés (Barcelona), 1963 Artista pionera y radical, Valldosera es referente de un modo de hacer artístico que rechaza la sobreproducción, que valora los materiales pobres y recurre a la experiencia de la vida coti-diana. Formada en BBAA en Barcelona, amplió estudios en Holanda y recibió la beca DAAD en Berlín. Desde principios de los 90, desarrolló un trabajo multidisciplinar con la proyección de haces lumínicos, fotografías y video en instalaciones donde reutiliza objetos cotidianos y en performances a partir del cuerpo y su proyección en el espacio psicológico colectivo. Los residuos, la limpieza, la enfermedad, la herencia materna o las relaciones de poder han sido recreados en numerosas performances, series fotográficas e instalaciones. Son escenarios cotidianos hechos de enseres domésticos que conviven con los dispositivos tecnológicos (que auguran la presente era digital), envases desechables de productos, botellas de detergente, muebles…, despliegan sus sombras por las paredes de la sala desenmascarando el truco, poniendo al alcance del público los mecanismos que normalmente se ocultan para crear la magia del encuentro del objeto con su sombra, con su doble; los objetos se animan y hablan de un sujeto fragmentado. Valldosera estudia nuestros mecanismos de percepción mientras cuestiona el objetivo del arte. Y decide no crear objetos artísticos sino procesos mientras afirma que la obra de arte es un espejo del marco que el espectador sostiene al mirar. Rescata así nuestra capacidad de asombro, revela nuestras oscuridades, nuestras memorias y programas, la ilusión de una su-puesta separación entre nuestro cuerpo y nuestra mente. El espectador es un objeto más y se borran así las fronteras entre la luz vibrante y la materia inanimada, entre la vida y el arte, y en sus fisuras, en sus heridas abiertas, el espectador se convierte en materia artística. Y la artista en mediadora.
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Rosa Castells

Juana Francés. La construcción de una artista moderna, 1945-1956

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Obras de la Colección Juana Francés del MACA, además de obras prestadas por: el MNCARS de Madrid, el IAACC Pablo Serrano de Zaragoza, el IVAM de Valencia, el Museo de Bellas Artes de Valencia, la Colección Studiolo de Candela A. Soldevilla, Colección del Instituto de Turismo de España, familia de Nellina Pistolesi, familia Francés Coloma, e Izard Francés. Juana Concepción Francés de la Campa (Alicante, 1924 – Madrid, 1990) es una de las artistas más contundentes del panorama artístico español de la segunda mitad del siglo XX, pionera del informalismo abstracto y única mujer del emblemático grupo El Paso. Expuso en eventos artísticos internacionales tan importantes como las tres Bienales Hispanoamericanas (1951, 1953 y 1955), la Bienal de Venecia donde fue seleccionada hasta en cinco ediciones (1954, 1960, 1964, 1966 y 1970), en la Bienal de Alejandría de 1959 o en la edición de la Bienal de São Paulo de 1971. Expuso en colectivas junto a compañeros de generación en el Museo Guggenheim de Nueva York (1960) o en la Tate Gallery de Londres (1962) y en destacadas muestras individuales en instituciones de España, Francia o Portugal, entre otros lugares. Fue reconocida por la crítica desde su etapa inicial figurativa hasta el final de su trayectoria, pero fue olvidada por la historiografía del arte. En los últimos años su figura se ha reivindicado con fuerza, afirmando su calidad y pertinencia, y en el MACA hemos profundizado en sendas exposiciones sobre sus pinturas abstractas: las tierras, las cajas y los cometas o fondos submarinos. Ahora proponemos revisar los orígenes de su pintura: los años de formación, su etapa figurativa más simbolista y su transición personal antes de lanzarse a la aventura generacional del arte abstracto. Es la etapa menos conocida y, sin embargo, trascendental: la artista busca definirse y diferenciarse en el panorama artístico nacional. Pinturas donde la figuración de influencia italianizante se mueve entre el simbolismo contenido y el surrealismo de raíz metafísica con figuras voluminosas de corte geométrico. Siempre una pintura rotunda, siempre matérica. Entre los temas que presenta hay maternidades, retratos de niños y mujeres, familias y enigmáticos bodegones así como escenas alegóricas que presentan un aire de misticismo intrigante y que encierran una espiritualidad que veremos aflorar en etapas posteriores. A nivel técnico, Francés trabaja de forma innovadora para conseguir determinadas texturas y empastes con la técnica de la encáustica donde mezcla cera, resina y solvente sobre un soporte rígido superponiendo distintas capas de pintura para “herirlas” después con un clavo. Un lenguaje cercano a la pintura mural que demuestra el dominio de los materiales y la voluntad experimental que permanecerá intacta a lo largo de toda su trayectoria profesional, marcando su fuerte personalidad plástica. Juana Francés es la más destacada de un grupo de mujeres artistas que comenzó a exponer en los años 50 del pasado siglo y cuya obstinación profesional desafió a la sociedad de su tiempo. Frente a un entorno hostil, normativo y rígido creado por la ideología política y social del franquismo, Juana Francés logró estar atenta a las preocupaciones plásticas y formar parte de una generación de artistas que revolucionaron el arte de su tiempo, impulsados por una situación política, social y cultural coercitiva.

EXPO-0082
MACA - Museo de Arte Contemporáneo de Alicante
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Rosa Castells y Natalia Molinos

La pieza invitada. Oeta-neg

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Víctor Vasarely
Vásárhelyi Győző, nombre real del artista (Pécs, Hungría, 9 de abril de 1906 – Annet-sur-Marne, Francia, 15 de marzo de 1997). Estudió medicina en Hungría, pero dejó la carrera al cabo de dos años. Se interesó entonces por el arte abstracto y por la enseñanza del Bauhaus en Budapest. Se traslada a París al principio de los años 1930 y allí trabajó como grafista. En esta ciudad desarrolla su primer trabajo mayor, Zebra, que se considera hoy en día la primera obra de Op art. Trabajó en publicidad y decoración hasta 1940. Realizó la primera exposición en la galería de Denise René, a la que permanecería siempre unido. Su obra se basa en la abstracción geométrica y en la interacción de los colores para dar sensación de movimiento y fue el máximo representante del op-art. En 1955 publica su Manifiesto amarillo, una teoría sobre la plástica bidimensional y el arte cinético. Vasarely desarrolló un modelo propio de arte abtracto geométrico, utilizando diversos materiales pero usando un número mínimo de formas y de colores. Su trabajo le dio fama internacional y recibió varios premios prestigiosos. Esta pieza, propiedad de la Diputación Provincial de Alicante, prorroga su estancia en el MACA formando parte, como pieza invitada, del espacio cinético de la Colección Arte Siglo XX, donde se expone otra obra de este artista húngaro: «Kroa B», 1971 (escultura en metal anodizado y policromado). La sensación de movimiento es el elemento común de las obras que componen esta Sala. La relación mutua, física y emotiva que se establece entre el espectador y la obra, es un mouvement émouvant [movimiento emocionante], como lo describe Vasarely en 1955: las obras son cuerpos vivos que se reflejan en el cuerpo en movimiento del espectador y entran en relación con él, lo convierten en partícipe Vásárhelyi Győző, nombre real del artista (Pécs, Hungría, 9 de abril de 1906 – Annet-sur-Marne, Francia, 15 de marzo de 1997) Estudió medicina en Hungría, pero dejó la carrera al cabo de dos años. Se interesó entonces por el arte abstracto y por la enseñanza del Bauhaus en Budapest. Se traslada a París al principio de los años 1930 y allí trabajó como grafista. En esta ciudad desarrolla su primer trabajo mayor, Zebra, que se considera hoy en día la primera obra de Op art. Trabajando en la publicidad y la decoración hasta 1940 realizó la primera exposición en la galería de Denise René, a la que permanecería siempre asociado. Su obra se basa en la abstracción geométrica y en la interacción de los colores para dar sensación de movimiento y es el máximo representante del op-art. En 1955 publicó su Manifiesto amarillo, una teoría sobre la plástica bidimensional y el arte cinético. Vasarely desarrolló un modelo propio de arte abtracto geométrico, utilizando diversos materiales pero usando un número mínimo de formas y de colores. Su trabajo le dio fama internacional y recibió varios premios prestigiosos. El museo Vasarely en Hungría contiene una importante colección de sus obras, así como de otros muchos artistas de origen húngaro que han trabajado en el extranjero. Es el padre del artista Yvaral, autor de obras de ese mismo estilo. Si la idea de la obra plástica residía hasta ahora en una gestión artesanal y en el mito de la «obra única», ahora se encuentra en la concepción de una posibilidad de RECREACIÓN, de MULTIPLICACIÓN y de EXPANSIÓN. • ¿La inmensa difusión de la obra literaria o musical se ejerce en detrimento de su unicidad y de su calidad? • La majestuosa cadena de la imagen fija en dos dimensiones va de Lascaux a los abstractos… el futuro nos reserva la felicidad de una nueva belleza plástica, en movimiento y emocionante.
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MACA - Museo de Arte Contemporáneo de Alicante
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Rosa María Castells

La pieza invitada. Vulnerabilidad(es)

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Henri Cartier Bresson
Las cinco fotografías de Henri Cartier Bresson que aquí se muestran pertenecen a la Colección Per Amor a l’Art – Fundació Per Amor a l’Art de Valencia. Estas piezas invitadas en el MACA forman parte del proyecto expositivo Vulnerabilidad(es), realizado en colaboración con Bombas Gens Centre d’Art y el Museo de la Universidad de Alicante. La vulnerabilidad es una realidad compleja que ha adquirido notable protagonismo en los últimos tiempos a raíz de fenómenos como la desigualdad social, los efectos del cambio climático, la violencia de género, los movimientos migratorios o la reciente pandemia Covid. La reflexión teórica sobre la vulnerabilidad del ser humano no es reciente; sin embargo, la urgencia de respuestas al momento que vivimos, tan comprometido en muchos aspectos, ha validado su actualidad. De manera inmediata asociamos el concepto de vulnerabilidad con el de fragilidad. Ser vulnerable es ser un sujeto frágil. A menudo trasladamos esta condición sobre otros en razón de su género, su cuerpo o su posición social pero eludimos el pensamiento de que dicho estado es constitutivo de nuestra propia experiencia y, por tanto, consustancial a la naturaleza humana. La pensadora feminista Judith Butler ha propuesto repensar la vulnerabilidad como medio para alumbrar otros modelos de vida en común, basados en el reconocimiento de la interdependencia entre sujetos y en la necesidad de los cuidados. Por tanto, la vulnerabilidad no es motivo de inacción o sometimiento sino una oportunidad de emancipación social y resistencia política. Con este espíritu surge la exposición Vulnerabilidad(es): como un acercamiento a las experiencias de la fragilidad desde las prácticas artísticas que incite a comprendernos como seres vulnerables –tanto en las aristas sociales como individuales– pero capaces de actuar de forma colectiva para construir nuevas formas de relación entre nosotros y de nosotros con la naturaleza. Henri Cartier Bresson (1908-2004) es uno de los nombres fundamentales de la historia de la fotografía del último siglo. Fue pionero del periodismo moderno, impulsor de la agencia Magnum Photos y creador del concepto del instante decisivo: la sensación de hacer coincidir el ojo, la cabeza y el corazón en un gesto concentrado que permite captar la realidad por sorpresa. Nacido en Francia, quiso dedicarse a la pintura y comenzó a frecuentar a los artistas, sobre todo los surrealistas, que marcaron decisivamente su mirada casi pictórica que plasmará en imágenes lejos de lo anecdótico y lo más cerca posible de la íntima verdad de la gente. Siempre usó el blanco y negro y fue enemigo del color y del uso del flash. De fuertes convicciones políticas, anticolonialista y republicano, su compromiso le situó en los escenarios revolucionarios más icónicos convirtiéndole en un impenitente viajero. En los años 30 recorrió varias ciudades españolas, entre ellas Alicante, donde captó con su cámara lúcida, estas famosas imágenes. Obras: Henri Cartier Bresson Alicante, Spain, 1933 Fotografía a las sales de plata Colección Per Amor a l’Art, Valencia. Henri Cartier Bresson Alicante, Spain, 1934 Fotografía a las sales de plata Colección Per Amor a l’Art, Valencia. Henri Cartier Bresson Madrid, Spain, 1933 Fotografía a las sales de plata Colección Per Amor a l’Art, Valencia. Henri Cartier Bresson Madrid, Spain, 1933 Fotografía a las sales de plata Colección Per Amor a l’Art, Valencia. Henri Cartier Bresson Flooding, Spain, 1933 Fotografía a las sales de plata Colección Per Amor a l’Art, Valencia.
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MACA - Museo de Arte Contemporáneo de Alicante
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Henri Cartier Bresson
Rosa María Castells
Obras de la Colección Per Amor a l’Art

La pieza invitada. Relato

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Juan Genovés
Con este programa de exposiciones La pieza invitada, el MACA pretende acercar al público obras temporalmente cedidas por otras instituciones que en el Museo adquieren un nuevo significado al ser presentadas como una exposición de una sola obra en relación con el contexto de la colección permanente. La Colección Arte Siglo XX permite un programa enriquecedor de invitaciones. Obras concretas que, en diálogo, discusión, contigüidad o contradicción, se muestran inmersas dentro del contexto expositivo del museo. En esta ocasión hemos invitado a compartir espacio a la Colección Martínez Guerricabeitia con una obra espléndida del artista valenciano Juan Genovés. JUAN GENOVÉS Relato, 1968 Acrílico y óleo sobre lienzo 180 x 170 cm. Firmado y fechado al dorso COLECCIÓN MARTÍNEZ GUERRICABEITIA Universitat de València Relato obtuvo uno de los prestigiosos premios Marzotto en 1968. Presenta nítidamente los hallazgos que suscitaron el interés internacional por su pintura: la figuración como manera de trasmitir sin ambigüedades semánticas un hecho. La incorporación del espacio plano y, por fin, el eminente carácter narrativo, secuenciado y modular de la representación. El motivo central del cuadro está enmarcado por dos amplias franjas rojas horizontales realizadas con aerógrafo a modo de pantalla que marca una distancia entre el espectador y la escena. Una vibración en rojo turbio refuerza la conciencia del drama que sucede. La zona central está ocupada por una secuencia dividida en cinco imágenes reiteradas, a modo de fotogramas cinematográficos que se muestran poco definidas, en la grisalla con que se perciben los seres a mucha distancia. Los recursos empleados por Genovés: el tamaño reducido de las figuras, el punto de vista, el contraste cromático, los efectos dramáticos de la fotografía provocan la implicación emocional del espectador en una identificación empática hacia la víctima. La narración, algo que pasa y desaparece dejando apenas unas huellas, se plasma como si se fuera observada a través del teleobjetivo o visor, no del artista o del espectador, sino del poder, del aparato coercitivo del terror. Impregnada de cultura cinematográfica y literaria, la mirada de Genovés da cuenta de la condición humana frente a la opresiva presencia del poder. La Colección Martínez Guerricabeitia es una colección peculiar y atípica. Compuesta por un total de 520 piezas, está centrada en artistas cuyo modo de expresión artística es la figuración y el realismo y su intención, su contenido ideológico es siempre la crítica, la disidencia y el compromiso. Formada por Jesús Martínez Guerricabeitia fue donada a la Universidad de Valencia en 1999.
EXPO-0076
MACA - Museo de Arte Contemporáneo de Alicante
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Rosa María Castells
Universitat de València. Colección Martínez Guerricabeitia

La pieza invitada. 7 dibujos

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Julio González
El MACA - Museo de Arte Contemporáneo de Alicante presenta las obras de Julio González depositadas en el MACA por Florencio Martín, heredero de Eusebio Sempere. Se trata de unas obras significativas que muestran la importancia de los fondos que el artista alicantino reunió con la intención de acrecentar la Colección Arte Siglo XX pero que lamentablemente nunca llegaron a este museo. Es ahora, con este depósito, una oportunidad inmejorable para cumplir con su intención. Estos dibujos de Julio González acompañan las espléndidas obras que posee la Colección Arte Siglo XX: "Montserrat criant nº 2"; “Nature morte”; “Petit masque aéré” y “Petite maternité assise”, ampliando la visión que tiene el Museo de este artista. Julio González (1876-1942) Julio González está considerado como uno de los grandes nombres de la escultura moderna. Se formó como artesano en la metalistería artística que su padre tenía en Barcelona. Su trabajo con el hierro, con el que creó un lenguaje propio, ha sido valorado como una de las aportaciones más valiosas de las vanguardias de los años treinta, aunque sólo dedicó una década de su vida a la creación con este metal. González empezó a trabajar el hierro a finales de la década de los veinte, cuando tenía ya más de cincuenta años, y aunque ya había trabajado el metal para crear joyas y diversos objetos decorativos fue entonces cuando comenzó a realizar pequeños relieves en cobre repujado y, más tarde, a experimentar con pequeñas planchas, creando cabezas y figuras de mujer. Fue el contacto con Picasso, con quien colaboró entre 1928 y 1932, lo que le permitió reparar en las posibilidades que tenía el hierro para la escultura. El artista malagueño, le pidió en 1928 colaboración técnica en la creación de una serie de obras de hierro, entre ellas una escultura para un monumento en homenaje a Apollinaire y Femme au jardin. Sus orígenes artesanos, el conocimiento de las posibilidades que le ofrecía el hierro, junto a una gran libertad imaginativa y a la sensibilidad propia de un gran artista, le permitieron crear un lenguaje nuevo, muy personal. Se incorporó a la vanguardia con nuevas y potentes formas escultóricas y un lenguaje propio, calificado de abstracto, que tuvo como objetivo esencial el maridaje entre formas y espacio. En sus esculturas, el espacio forma parte de la misma obra, iniciando un camino que después siguieron muchos otros escultores como David Smith o Eduardo Chillida. El propio González aplicó el término “dibujar en el espacio” a una parte de su obra, la que realizó con barra o varilla de hierro. Las esculturas filiformes o lineales –lo que él mismo denominaba dibujar en el espacio–, las testas volumétricas o las figuras biomórficas son el resultado de un trabajo de gran rigor técnico y conceptual que le abriría las puertas al reconocimiento como uno de los grandes escultores del siglo XX.
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MACA - Museo de Arte Contemporáneo de Alicante
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Rosa María Castells
Colección Florencio Martín

La pieza invitada. Trozo de almíbar, Cabeza y Máscara

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Pablo Picasso, Luis Fernández y Julio González
El MACA - Museo de Arte Contemporáneo de Alicante presenta las obras de Pablo Picasso, Luis Fernández y Julio González, depositadas en el MACA por Florencio Martín, heredero de Eusebio Sempere, que pueden disfrutarse desde el día 25 de julio de 2017. Se trata de unas obras significativas que muestran la importancia de los fondos que el artista alicantino reunió con la intención de acrecentar la Colección Arte Siglo XX pero que lamentablemente nunca llegaron a este museo. Es ahora, con este depósito, una oportunidad inmejorable para cumplir con su intención. Estas piezas acompañan en el espacio las espléndidas obras de Julio González, Juan Gris y Pablo Gargallo que posee la Colección Arte Siglo XX. Pablo Ruiz Picasso (Málaga, 1881 – Mougins (Francia), 1973) Unos de los mayores artistas del siglo XX que partició en numerosos movimientos artísticos. Picasso recurre en numerosas ocasiones a El Greco, uno de sus pintores preferidos, en un regreso a sus raíces españolas. Picasso admiraba "El entierro del Conde de Orgaz" de El Greco, cuadro al que dedicó un libro que compuso entre 1957 y 1959. Un monumental libro que Picasso ilustra con su propia poesía basada en su vida y en su Andalucía. Se trata de un libro ilustrado por Pablo Picasso, uno de los más importantes dentro de su producción. La publicación consta de un prólogo y texto de Rafael Alberti y 12 aguafuertes y un grabado a buril. El texto del volumen está fechado en 1939, manuscrito por el propio Picasso en litografía de colores y se acompaña de los aguafuertes y la punta seca. El libro muestra el conocimiento que Picasso tenía de las técnicas del grupo de André Breton y prueba de ello es el escrito automático que se edita en facsímil acompañando la serie de grabados, una experiencia surrealista del Conde de Orgaz donde el erotismo y la pornografía son temas recurrentes: escenas exóticas, escenas de circo o escenas alegóricas impregnadas de erotismo. "Se incluye en El Entierro del Conde de Orgaz este gabado al buril que data de 1939, y que, de acuerdo con la técnica, pero también con el sentimiebto picassiano de ese tiempo, muestra una rigidez e intensidad lineal muy características. La idea de incluir esa estampa en el libro le vino a Picasso del texto que grabó al buril armonizando letra y dibujo. Es un breve fragmento, pero sus características de estilo preconizan ya el que distingue los desatados párrafos del Entierro, con su desdén de la lógica e incluso de la ortografía, si es que no se trata de un gusto por vulnerarla abiertamente. Por tanto, este grabado que une texto y dibujo, y que surgió como pura expresión de un momento lírico, indeterminado acaso, pasa a enriquecer los ejemplares del noveno volumen de las Ediciones La Cometa." Texto explicativo sobre el grabado al buril incluido en El Entierro del Conde de Orgaz, editado y estampado por la Editorial Gustavo Gili, S.A. De Barcelona en 1969. Luis Fernández (Oviedo, 1900-París, 1973) Estudia en la Escuela de Bellas Artes de Barcelona. Se traslada a París donde entra en contacto con los movimientos artísticos de vanguardia. Allí conocerá a artistas como Lipchitzi, Braque, Ozenfant, entre otros y a los españoles Joaquín Peinado, Francisco Bores, Julio González y Picasso. Estos artistas le darán la oportunidad de conocer y trabajar los diferentes ismos artísticos de las vanguardias: cubismo, purismo, neoplasticismo a los que seguirá más tarde el surrealismo. Su obra evolucionará progresivamente hacia un mundo más personal y hermético. Este dibujo preparatorio confirma los rasgos arquitectónicos y geométricos que el artista ha estudiado con detenimiento las diferentes relaciones entre las partes, sirviéndose de recursos geométricos para crear figuras de fuerte intensidad. Al igual que el original, la imagen se apoya sobre el número tres: tres cuellos, tres mentones, tres narices, ... tres cabezas, de esta manera la central se sirve parcialmente de los elementos de las dos laterales. Tres cabezas constituidas rítmicamente, arquitectónicamente: los arcos ciliares aparecen sostenidos por las columnas que son la nariz, y estas se apoyan en los labios de la boca, se adornan con los arcos de los lóbulos nasales y destacan con las esferas de los tres mentones. El ritmo se establece en la verticalidad de todos estos motivos pero también en la superposición horizontal de arcos, círculos y rectas. Julio González (Barcelona, 1876 – Arcueil (Francia), 1942) Julio González está considerado como uno de los grandes nombres de la escultura moderna. Se formó como artesano en la metalistería artística que su padre tenía en Barcelona. En París, ciudad a la que se traslada con su familia, entra en contacto con artistas españoles como Gargallo, Sabartés, Hugué y Picasso. Pero fue el contacto con Picasso, con quien colaboró entre 1928 y 1932, lo que le permitió reparar en las posibilidades que tenía el hierro para la escultura. Su trabajo con el hierro, con el que creó un lenguaje propio, ha sido valorado como una de las aportaciones más valiosas de las vanguardias de los años treinta, aunque sólo dedicó una década de su vida a la creación con este metal. En sus esculturas sus antecedentes los encontramos en las obras de Pablo Gargallo, el espacio forma parte de la misma obra, iniciando un camino que después siguieron muchos otros escultores como David Smith o Eduardo Chillida. El propio González aplicó el término “dibujar en el espacio” a una parte de su obra, la que realizó con barra o varilla de hierro. Las esculturas filiformes o lineales –lo que él mismo denominaba dibujar en el espacio–, las testas volumétricas o las figuras biomórficas son el resultado de un trabajo de gran rigor técnico y conceptual que le abriría las puertas al reconocimiento como uno de los grandes escultores del siglo XX. Máscara es una acuarela realizada por Julio González en 1940 que pertenece a una serie de estudios para máscaras de carácter geométrico. El artista toma su propio retrato como modelo para trabajar y modificar las proporciones y rasgos de su rostro llevándolos a una reordenación abstracta. Esta es una serigrafía de la acuarela realizada por González, estampada por Eusebio Sempere y Abel Martin para la exposición que tuvo lugar en el Ateneo de Madrid en 1960 sobre Julio González.
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MACA - Museo de Arte Contemporáneo de Alicante
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Luis Fernández
Rosa María Castells
Colección Florencio Martín

La pieza invitada. La Belle Société

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René Magritte
Esta obra original y vanguardista, acompaña la exposición a las obras de la Colección de Arte del Siglo XX; se exhibe junto a piezas muy relevantes del MACA, como Kiki de Montparnasse de Pablo Gargallo, lienzos y esculturas de Julio González o compartiendo el espacio vanguardista entre los Miró, Juan Gris, Alexander Calder o Ángel Ferrant. En 1927 René Magritte [Lessines, Hainaut, (Bélgica), 1898–Bruselas, (Bélgica), 1967] se trasladó a París, donde entabló amistad con André Bretón y se convirtió en uno de los miembros más destacados del grupo surrealista. Sus composiciones se caracterizan por la yuxtaposición de objetos cotidianos en contextos inusuales, representados con una pintura depurada de colores claros y fondos planos. Esta obra recoge uno de sus motivos más célebres, el hombre tocado con un bombín y sin rostro, que a menudo ha sido interpretado como alter ego del propio Magritte. Aquí, la figura aparece duplicada y silueteada para alojar, respectivamente, un tupido follaje y un paisaje con el cielo y las nubes como protagonistas. Esta peculiar mezcla entre realidad y ficción produce una imagen desconcertante, característica del estilo del maestro belga. En La Belle Société, pintada por el artista poco antes de morir, superpone dos siluetas de un mismo personaje, pero sustituye la imagen de un hombre por contornos que contienen motivos naturales y paisajísticos; una vegetación tupida, y delante, un perfil idéntico de playa y horizonte. Las siluetas actúan como si fuesen dos ventanas hacia la realidad exterior; quizás se observen entre ellos, quizás haya una perpetua conversación entre dos tipos de naturaleza diferente que no llegan a entrelazarse. Lejos de sumirse en el automatismo de la corriente más libre del surrealismo y sin abandonar, sin embargo, el gusto por lo onírico o psicoanalítico, Magritte dibuja con una línea segura, limpia, casi simple, con formas sencillas en aras de la libertad y la expresividad del pensamiento. Magritte explicaba así su concepción de la pintura: “La imagen pintada es, de una parte, la descripción del mundo visible modificado por una manera de pensar, o bien por otra parte, la imagen pintada es la descripción del mundo visible comprendido de una manera espontánea”.
EXPO-0073
MACA - Museo de Arte Contemporáneo de Alicante
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René Magritte
Rosa María Castells
Colección Fundación Telefónica

Contexto vanguardia 6

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Frantisek KUPKA
El MACA, expone una obra del artista Frantisek KUPKA perteneciente a los fondos del Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM), dentro del diálogo entre colecciones que se entabla desde 2021 en el programa “Contexto Vanguardia”. La obra se podrá contemplar hasta septiembre de 2025. Esta es la sexta exposición dentro de “Contexto Vanguardia” que busca mantener un diálogo permanente entre las obras de la colección del IVAM pertenecientes a las vanguardias de las primeras décadas del siglo XX y las obras de la Colección Arte Siglo XX del MACA, de forma que se establezcan lecturas complementarias, apoyo y contexto para algunas piezas que, en comunicación con otras, fortalecen su lenguaje, permitiendo así que el visitante pueda disfrutar de artistas no representados en el MACA al tiempo que se completa la visión de las vanguardias. El objetivo es crear contenido y compartir conocimiento. Proportions / Proporciones, 1934. Óleo sobre lienzo es la obra que podrá verse. El artista Frantisek KUPKA es uno de los pioneros de la abstracción. Formado en Praga y Viena, se instaló primero en París donde asumió el neoimpresionismo, el simbolismo y el modernismo y después, en Puteaux, relacionándose con el cubismo de los hermanos Villon. Su obra, abstracta desde 1912, está llena de significados filosóficos, se acerca a la música y a las teorías del surgimiento de la energía mientras experimenta tanto con formas y colores sugeridos por la máquina, como con estructuras geométricas, circulares o reticulares, próximas Van Doesburg y Mondrian y al grupo Abstraction-Création al que pertenece.
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MACA - Museo de Arte Contemporáneo de Alicante
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Frantisek KUPKA
Rosa María Castells
Obras del Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM)

La pieza invitada. Cercles fractionnés

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Julio Le Parc
Le Parc desarrolla diferentes indagaciones con la luz; pequeñas cajas con luz y movimiento que producen cambios de imágenes y colores. Para todo ello recurre a iluminaciones artificiales, efectos especulares, reflejos y movimientos, manuales o mecánicos, el fluir de líquidos fosforescentes o el movimiento de hilos de nailon. Estudió en Buenos Aires pero en 1958 gracias a una beca del gobierno francés se instaló en París. En 1960, funda el GRAV (Groupe de Recherche d’Art Visuel, Grupo de Investigación de Arte Visual) junto con Hugo Demarco, García Rossi, Hugo Demarco, Francois Morellet, Francisco Sobrino, J. Stein, Yvaral. Este grupo activo hasta 1969 fomentará textos colectivos, encuentros, debates, presentación de experiencias… que tendrá gran influencia en el arte geométrico del siglo XX. Cercles fractionnés pertenece a una serie de obras tituladas Desplazamientos. Aquí, la imagen está en relación estrecha con el desplazamiento del espectador y su cambio sufre una aceleración ligada al movimiento de éste. La utilización de la lumalina, un producto plástico y flexible, metalizado y con propiedades ópticas propias de los espejos, permitió al artista realizar las primeras investigaciones con placas curvas reflectantes que deformaban las imágenes. En esta obra, el panel de láminas fracciona y multiplica las formas geométricas (círculos concéntricos) que se encuentran en el lado opuesto al espectador.
EXPO-0071
MACA - Museo de Arte Contemporáneo de Alicante
Imagen
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Rosa María Castells
Colección Florencio Martín