El MACA - Museo de Arte Contemporáneo de Alicante presenta las obras de Pablo Picasso, Luis Fernández y Julio González, depositadas en el MACA por Florencio Martín, heredero de Eusebio Sempere, que pueden disfrutarse desde el día 25 de julio de 2017.
Se trata de unas obras significativas que muestran la importancia de los fondos que el artista alicantino reunió con la intención de acrecentar la Colección Arte Siglo XX pero que lamentablemente nunca llegaron a este museo. Es ahora, con este depósito, una oportunidad inmejorable para cumplir con su intención.
Estas piezas acompañan en el espacio las espléndidas obras de Julio González, Juan Gris y Pablo Gargallo que posee la Colección Arte Siglo XX. Pablo Ruiz Picasso (Málaga, 1881 – Mougins (Francia), 1973)
Unos de los mayores artistas del siglo XX que partició en numerosos movimientos artísticos.
Picasso recurre en numerosas ocasiones a El Greco, uno de sus pintores preferidos, en un regreso a sus raíces españolas. Picasso admiraba "El entierro del Conde de Orgaz" de El Greco, cuadro al que dedicó un libro que compuso entre 1957 y 1959. Un monumental libro que Picasso ilustra con su propia poesía basada en su vida y en su Andalucía.
Se trata de un libro ilustrado por Pablo Picasso, uno de los más importantes dentro de su producción. La publicación consta de un prólogo y texto de Rafael Alberti y 12 aguafuertes y un grabado a buril. El texto del volumen está fechado en 1939, manuscrito por el propio Picasso en litografía de colores y se acompaña de los aguafuertes y la punta seca. El libro muestra el conocimiento que Picasso tenía de las técnicas del grupo de André Breton y prueba de ello es el escrito automático que se edita en facsímil acompañando la serie de grabados, una experiencia surrealista del Conde de Orgaz donde el erotismo y la pornografía son temas recurrentes: escenas exóticas, escenas de circo o escenas alegóricas impregnadas de erotismo.
"Se incluye en El Entierro del Conde de Orgaz este gabado al buril que data de 1939, y que, de acuerdo con la técnica, pero también con el sentimiebto picassiano de ese tiempo, muestra una rigidez e intensidad lineal muy características. La idea de incluir esa estampa en el libro le vino a Picasso del texto que grabó al buril armonizando letra y dibujo. Es un breve fragmento, pero sus características de estilo preconizan ya el que distingue los desatados párrafos del Entierro, con su desdén de la lógica e incluso de la ortografía, si es que no se trata de un gusto por vulnerarla abiertamente. Por tanto, este grabado que une texto y dibujo, y que surgió como pura expresión de un momento lírico, indeterminado acaso, pasa a enriquecer los ejemplares del noveno volumen de las Ediciones La Cometa."
Texto explicativo sobre el grabado al buril incluido en El Entierro del Conde de Orgaz, editado y estampado por la Editorial Gustavo Gili, S.A. De Barcelona en 1969. Luis Fernández (Oviedo, 1900-París, 1973)
Estudia en la Escuela de Bellas Artes de Barcelona. Se traslada a París donde entra en contacto con los movimientos artísticos de vanguardia. Allí conocerá a artistas como Lipchitzi, Braque, Ozenfant, entre otros y a los españoles Joaquín Peinado, Francisco Bores, Julio González y Picasso. Estos artistas le darán la oportunidad de conocer y trabajar los diferentes ismos artísticos de las vanguardias: cubismo, purismo, neoplasticismo a los que seguirá más tarde el surrealismo. Su obra evolucionará progresivamente hacia un mundo más personal y hermético.
Este dibujo preparatorio confirma los rasgos arquitectónicos y geométricos que el artista ha estudiado con detenimiento las diferentes relaciones entre las partes, sirviéndose de recursos geométricos para crear figuras de fuerte intensidad.
Al igual que el original, la imagen se apoya sobre el número tres: tres cuellos, tres mentones, tres narices, ... tres cabezas, de esta manera la central se sirve parcialmente de los elementos de las dos laterales. Tres cabezas constituidas rítmicamente, arquitectónicamente: los arcos ciliares aparecen sostenidos por las columnas que son la nariz, y estas se apoyan en los labios de la boca, se adornan con los arcos de los lóbulos nasales y destacan con las esferas de los tres mentones. El ritmo se establece en la verticalidad de todos estos motivos pero también en la superposición horizontal de arcos, círculos y rectas.
Julio González (Barcelona, 1876 – Arcueil (Francia), 1942)
Julio González está considerado como uno de los grandes nombres de la escultura moderna. Se formó como artesano en la metalistería artística que su padre tenía en Barcelona. En París, ciudad a la que se traslada con su familia, entra en contacto con artistas españoles como Gargallo, Sabartés, Hugué y Picasso. Pero fue el contacto con Picasso, con quien colaboró entre 1928 y 1932, lo que le permitió reparar en las posibilidades que tenía el hierro para la escultura. Su trabajo con el hierro, con el que creó un lenguaje propio, ha sido valorado como una de las aportaciones más valiosas de las vanguardias de los años treinta, aunque sólo dedicó una década de su vida a la creación con este metal.
En sus esculturas sus antecedentes los encontramos en las obras de Pablo Gargallo, el espacio forma parte de la misma obra, iniciando un camino que después siguieron muchos otros escultores como David Smith o Eduardo Chillida. El propio González aplicó el término “dibujar en el espacio” a una parte de su obra, la que realizó con barra o varilla de hierro.
Las esculturas filiformes o lineales –lo que él mismo denominaba dibujar en el espacio–, las testas volumétricas o las figuras biomórficas son el resultado de un trabajo de gran rigor técnico y conceptual que le abriría las puertas al reconocimiento como uno de los grandes escultores del siglo XX.
Máscara es una acuarela realizada por Julio González en 1940 que pertenece a una serie de estudios para máscaras de carácter geométrico. El artista toma su propio retrato como modelo para trabajar y modificar las proporciones y rasgos de su rostro llevándolos a una reordenación abstracta.
Esta es una serigrafía de la acuarela realizada por González, estampada por Eusebio Sempere y Abel Martin para la exposición que tuvo lugar en el Ateneo de Madrid en 1960 sobre Julio González.